No son juguetes

Cuesta creerlo, después de tantos años considerándolo juguetes para críos, el arte emergente de los videojuegos, que ganan con amplia distancia al cine y la literatura gracias a que de alguna forma, en su interior, engloban ambas cosas, la emoción de seguir un argumento y el poder vivirlo larga e intensamente como si de un libro se tratara, ya no son considerados juguetes.

Los que crecimos con una Super Nintendo y el Super Mario, a medida que hemos ido pasando por diferentes generaciones de consolas, ya sabíamos que no eran juguetes. Siempre se cree sabio el que de todo cree saber.