Play in every corner

La calle sigue siendo la gran escuela de la vida. Salimos a divertirnos, a conocer, a descubrir, a disfrutar de nuestros momentos de ocio con un balón en los pies y algunos amigos, a sorprender a las masas, a las cientos de personas que se dejan llevar por los escaparates, para convertirnos en uno de ellos, y regalar un don que, si cae la suerte, puede convertirse en algo más, aunque el simple hecho de demostrar lo que llevas dentro y arde por salir, es una sensación que por sí sola ya basta.

Personas que gastan su tiempo, artistas que buscan su sitio o amigos que apuran cada rayo de sol antes de regresar a casa. El lenguaje humano no se aprendió en un libro.