El amanecer de un nuevo año

Levantarse temprano para ver el amanecer de un nuevo año no tiene precio. Atrás quedan las horas intempestivas de la madrugada que han ido pasando a su ritmo, las tres, las cuatro o las cinco de la mañana. Atras quedan el sonido de la música en los coches invadiendo las carreteras y el claxon tras las doce campanadas, los cohetes al torcer la esquina y la alegría tras las paredes.

El amanecer de un nuevo año está vacío de ruido pero lleno de sensaciones. Un lugar donde reina el silencio sobre todas las cosas, donde los primeros rayos de sol bañan las calles y ventanas de un nuevo mundo que despertará con nuevas y renovadas ilusiones por cumplir.

Y siempre… siempre que respiro ese amanecer, invadido por esa nueva ilusión, acuden a mi cabeza imágenes preciosas.

2 comentarios en “El amanecer de un nuevo año

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