La isla que no tuvo Navidad

Atemporal, infinita, imperecedera, tal y como ahora perdura en nuestros recuerdos, la isla nunca tuvo una Navidad.

No tuvo adornos, ni tambores o panderetas ni árboles decorados de espumillón y bolas de colores brillantes.

Lo más cerca que estuvo fue de las estrellas y del tan desconocido y a la vez apasionante espacio que habita entre el cielo y el infierno.