Recuerdos de Felicia

Aunque en realidad nunca está olvidada y subyace en algún lugar recóndito del pasado, la chica que siempre me gustó aparece de vez en cuando, cuando le parece, cuando le apetece, a través de otras personas que me traen su recuerdo sin ella saberlo. Quizá ande perdida por algún lugar del mundo dando clases de arte y el sentimiento nunca haya sido ni sea recíproco jamás.

Hoy me llegaba su esencia a través de la persona que ella misma me presentó mientras yo me dedicaba por estas fechas a realizar trabajos manuales en el taller de la Residencia Universitaria:

“Mira, este es mi novio y es de Talavera como tú, a lo mejor sois primos”.

Con estas duras palabras me pilló por sorpresa en el bajo del hogar y yo esbocé lo que debería haber sido una sonrisa de desprecio hacia el nuevo ocupante del que desconocía hasta ese momento su existencia. Lo que vino después es la historia que pocos conocen y mejor se queda ahí.