La muerte tiene un precio

La vida es como una extensa o corta cuerda llena de nudos, de partes cortadas o deshilachadas, de zonas tensas y sueltas. No es recta, perfecta y lineal. A medida que se va construyendo surgen imprefecciones que pasan de largo, pero que siguen en ella y cuando se llega al final, la cuerda cae entera, con todas sus imperfecciones, con todos sus nudos y entonces, endeble, es recogida por otros que no desean olvidar y que quieren que repose en un lugar especial. Y de esos sentimientos surge un precio, que ni con el descanso eterno se repara.