Miedo al dentista

No, no se trata de ningún miedo a lo que pueda hacer en la boca, ni al ruido del torno, ni a la anestesia local. Se trata de un miedo irracional a sentarme en esa silla tumbado, a tener la boca abierta durante mucho tiempo y sobre todo a ese aspersor que te meten en la boca y que te impide tragar saliva y que es tan incómodo.

Y lo curioso de todo es que sé que el miedo se pasaría después de la primera visita, pero el simple hecho de no haber ido en mucho tiempo, ya me pone nervioso y los aparatos que tienen ahora mismo no me ayudan a tranquilizarme, al contrario, empeoran la situación.

Quizá ponerme unos cascos con música o con un podcast para olvidarme de todo y que el tiempo pase rápidamente o cualquier otra tontería que me hiciese olvidar dónde estoy serían convenientes. Mientras, alguna muela sigue sufriendo…

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