Verano Azul, 30 años después

Nunca he querido volver a ver Verano Azul de nuevo. Al margen de las cientos de repeticiones, de la cantidad de chistes sobre el final de Chanquete o del evidente cambio de los protagonistas que un día nos sentaron a media España delante de la tele, lo que quiero que quede es aquella sintonía, aquellos personajes, sus historias y lo poco o mucho que me hiceron sentir mientras disfrutaba paralelamente de mi propio verano. No fueron muchos episodios, y tampoco había entonces una necesidad de continuar lo que bien había acabado, pero dejó un poso imborrable en todos.

Han pasado 30 años y los protagonistas de esa maravilla se reúnen de nuevo para compartir los lugares que les vieron rodar de pequeños o jóvenes, sin Chanquete. El tiempo pasa para todos y algunos han cambiado más que otros.