Del bautizo, del camarero con superpoderes y de los árboles de los recuerdos

11 a.m. Partimos rumbo a Boadilla del Monte para una celebración que no cumplirá con nada con las tradiciones establecidas en lo que a un bautizo se refiere. Ni será en la iglesia “de toda la vida”, ni la celebración vendrá después de la ceremonia, ni la duración ni las personas que asistimos serán cuantiosas y otras cosas que estaban por llegar en un emocionante día con sorpresa incluída.

Si, lo normal en toda celebración, ya sea bautizo, comunión o boda, es asistir al evento y posteriormente celebrarlo en compañía. Pues el nuestro fue diferente, primero la celebración y después el bautizo. Por supuesto ya avisé a mi sobrimo mayor que si después al cura se le ocurría decir eso de “que lo paseis bien en la celebración”, que se quedase calladito xD No, al final no lo dijo, pero si lo llega a decir, las risas habrían salido seguro.

Una celebración a las afueras de Boadilla en el restaurante de comida ecológica gallega, el Espazo Enxebre, que para nosotros a partir de ayer ya tiene otro nombre y en el que poder disfrutar tanto de una hamburguesa con ternera ecológica y lechuga fresca, como de marisco, carne o unos huevos fritos ecológicos con patatas, tarta gallega o un yogur naturalmente ecológico. Un espacio muy rudimentario donde uno puede hacerse la carne si la quiere más hecha gracias a unos pequeños hornillos, llegando a convertirse la comida en una pequeña acampada si uno se lo propone. Una acampada con espectáculo incluído.

Unos hornillos que dieron dos sustos que pudieron haber acabado en tragedia. Al poco rato de comenzar a comer, una mesa detrás de la nuestra se incendió al caerse, algo que enseguida se solventó. Cuando a uno no le toca de cerca, pues no pasa nada. El gran susto llegaría después. Nuestro hornillo se quedó sin gas y le pedimos al camarero que nos trajese otro para completar el asado de la carne poco hecha. Llegó a nuestro lado con otro nuevo aparato, cogió un mechero y… evoilá… magia, aquello se convirtió en una gran bola de fuego que le envolvió la mano. Con un rápido gesto, como si fuese un superhéroe de comic, el hornillo envuelto en llamas pasó rozando la cabeza de mi madre y el camarero lo lanzó en un acto reflejo por encima de una mesa hacia la entrada del local, justo en el momento en que mi sobrino con mi sobrina pequeña y otro niño pasaban por allí, a este último pasándole por encima de la cabeza.

“¿No habías visto nunca a un superhéroe niño? Pues mira, ya lo has visto.”

No sé si ese niño volverá a leer los comic de superman xD pero la experiencia ya nos quedó grabada para el resto del día, aquello pudo acabar bastante mal. Ahora uno lo ve como una anécdota, la verdad es que nunca comer en un arestaurante había sido tan arriesgado.

Y tras la celebración, el bautizo. Un bautizo en una iglesia que hubo que buscar con el GPS xD sí, con el GPS y ni eso, ya que el GPS se hizo la picha un lío y no fue capaz. Me pregunto si cuando Sofía crezca y tenga que buscar esa iglesia para recoger el registro la encontrará, en ese caso le indicaremos que está en unas calles laberínticas rodeadas de setos y que vaya por allí hasta encontrar una torre alta. La verdad que cuando a uno le dicen que tiene que ver una torre alta, se imagina una torre de ladrillos, pero no, jamás había visto una iglesia tan extraña, la torre no era de ladrillos, sino que formaba la propia iglesia y era de metal, un edificio metálico redondo en su base y terminando en punta como si fuera un embudo. Eso sí, dentro las vistas espectaculares, con esa torre con vidrieras de colores.

La ceremonia duró poco, apenas 6 minutos tradicionales con la unción y el agua y Sofía llorando al recibirla como era de esperar. Antes de ir a tomar algo en esa segunda celebración, nos recreamos entre los árboles dentro del recinto de la iglesia, un espacio tranquilo y curioso, donde cada árbol lleva grabadas las iniciales de todos aquellos que un día contrajeron allí matrimonio, los árboles del recuerdo. No pude evitar pensar mientras miraba aquellas letras, enaquellos que después de algunos años regresasen para los bautizos de sus hijos o comuniones y señalasen sus iniciales recordando viejos tiempos.

De aquel espacio, y como final a un día que recordaremos siempre, me llevo esta bonita imagen grabada en mi cabeza:

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