A río revuelto

Lo hacen muchos animales marinos, de la confusión de los demás nace su comida, rompen el perfecto equilibrio que gobierna a los bancos de peces inferiores y una vez roto, se alimentan de aquellos que no han sabido mantener la calma y huyen en cuaqluier dirección. Aunque con menor frecuencia, también ocurre en tierra, donde diversos grupos dispersan las manadas para acabar con los más débiles una vez han conseguido romper su protección.

Si en el mundo animal esta regla es básica, debe trasladarse por ley de vida también al mundo de los humanos y ya es cuestión de cada uno saber cuándo y cómo se da esa ganancia de pescadores, quién intenta descentrarnos sin que nos demos cuenta para conseguir sus objetivos.