El día en que la tormenta de polvo invadió Sydney

6:30 de la mañana de un 23 de septiembre de 2009.

Una de esas escenas que sólo se pueden ver una vez en la vida. De repente Sydney queda envuelta en una tormenta de polvo. Una niebla de color naranja invade cada rincón sin poder ver más allá de unos metros de distancia, dejando a la ciudad sumida en un estado de latencia perpetua. Durante unas horas fue ciudad fantasma, ciudad de susurros, de miedos y misterios.