Brasero y mesa camilla

Era la época en que nos reuníamos por la noche alrededor de la mesa camilla, con las sillas de madera con cojín en el culete, cuando aún los pies no me alcanzaban para tocar el suelo y mis piernas quedaban colgando, con las faldillas nos arrimábamos al brasero.

“Brasero”… suena antiguo, como de otro tiempo y poco más de 20 años han pasado. Ahora tengo a mi mano izquierda la calefacción, no tengo que preocuparme ni de apagarla, ni de encenderla, simplemente de decirle a un aparato la temperatura que quiero tener en casa y todo comienza a funcionar. Se han perdido en el tiempo y el camino las cenas de chocolate con churros viendo la tele y el Un Dos tres y la emoción de llegar a casa en una helada pensando que te recogerás al calorcito de un brasero ya no existe, no hay faldillas bajo las que arroparse, no hay mesa camilla, no hay alfombras ni sillas de madera con el cojín en el culete.