Mi primer viaje en tren

No recuerdo muy bien dónde fue, en algún punto entre mi ciudad y Córdoba. Era una estación de tonos marrones, antigua, pasamos por un par de ventanillas, mi madre me compró un cuaderno de dibujo y unas ceras para el viaje y me subió a ese lugar al que nunca antes había subido. No sé lo que sucedió en el camino, sólo sé que pinté y me dormí en su regazo.