Girando hacia el sol

Se levanta cada mañana de la cama, aún con mucho sueño acumulado se despereza, estiranto todos sus brazos y piernas, esperando que la luz del sol riegue su rostro y le diga que ha comenzado un nuevo día.

Ve pasar las horas imperecederas mientras la luz cambia de celeste a amarillo, de amarillo a naranja, amarillo y otra vez naranja para caer rendida de nuevo en celeste, cuando el cansancio ya obliga de nuevo a agachar la cabeza, a plegar brazos y piernas y volver a dormir, esperando con ansias ese brillo que le da vida.

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