La euforia roja

Por los que se sintieron defraudados una vez más en el primer partido. Por los que sintieron la esperanza en el segundo. Por los que tenían el alma en vilo en el tercero. Por los que se echaban las manos a la cabeza cuando pasamos a cuartos y por los que se arrancaron los pelos (si los tenían) cuando lo hicimos a semifinales.

Por los que creyeron que nuestros sueños ya habían tocado techo y jamás imaginaron lo que vendría después. Por los que se quedaron con la boca abierta sin reaccionar cuando llegamos a la final.

Por los que sudaron y a los que les latía el corazón a más de 120 pulsaciones por minuto creyendo que todo estaba acabado de cara a los futuros penalties que nunca llegaron, pero sin perder nunca la esperanza.

Por los que no sabían si llorar, gritar, saltar o arrancarse la camisa mientras esa extraña sensación de euforia les recorría el cuerpo cuando ya éramos campeones del mundo.

Por los que aún hoy se emocionan al recordar todo aquello.

2 comentarios en “La euforia roja

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