La sencillez de los sofisticado y viceversa

¿Qué hace una tienda llamada “Frutería PEPE” en plena calle comercial de tiendas de lujo? ¿Qué hace una tienda de “Dolce & Gabbana” al lado de la panadería de un pueblo de 200 habitantes? No, no es un chiste, es algo imposible.

Son dos mundos reñidos sin sentido alguno, separados por la hipocresía y el sentimiento de poder y riqueza. Al fin y al cabo la gente adinerada que puede permitirse ropa de lujo, necesitan alimentos básicos, mientras que la señora a la que le cuesta sudor y lágrimas comprar los libros de texto de sus hijos, mientras va a comprar el pan, quizá sueñe con llevar zapatos de princesa.

Pero ahí está la realidad, los estudios de mercado, la situación, el entorno que hace que unos locales cuesten más o menos, impiden que ambos mundos puedan convivir la mayor parte de las ocasiones, por mucho que sean totalmente compatibles. La idea de que una señora ama de casa que cuida de su familia pueda entrar en una tienda a comprarse unos zapatos de 600€, más de la mitad de un sueldo, escapa de nuestra imaginación, como tampoco nuestra mente parece aceptar que un personaje de la realeza baje a comprar pan a la vuelta de la esquina. Por tradición, porque es lo que vivimos de estos dos mundos separados, situamos una línea divisoria donde no dejamos lugar a que ambos mundos implosionen. La señora con zapatillas de andar por casa y la realeza saboreando el caviar y los langostinos.

Esta mañana pasaba de largo como cada día por delante de una frutería a la que por primera vez en años me ha dado por mirar el cartel: Frutas Pepe. Y he pensado… ¿por qué no eligen nombres más sofisticados para las tiendas de alimentación? La mayoría se conforman con la sencillez sin pensar en algo sofisticado, pero quizá soy yo el que anda confundido.

El entorno donde se sitúa es importante. Podría llamarse “Pep’s fruit” pero ¿qué diablos le importaría a la gente que lo que quiere es comprar alimento cada día y pasar un rato hablando con el dependiente si se llama “Pep’s fruit” o “Lechuga con tomate”?

De la misma forma lo sofisticado tiende a estar en una zona concreta de una gran ciudad. ¿Qué sería de “Dolce & Gabbana” si lo convertimos en “Costuras Eugenio”? Sonaría más sencillo y enseguida perdería todo su poder como marca sofisticada, porque el trabajo de los que hacen las prendas es el mismo, solo que la diferencia de precio comprende un multiplicador de x50.

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