Aquellos aerolitos gigantes

Sucedió hace ya bastantes años, de repente la humanidad se levantó y las noticias ya hablaban de trozos de hielo gigantes que habían caído desgraciadamente sobre algún coche de algún ciudadano español destrozándolo, otros desplomando techos y otros simplemente se los encontraron mientras paseaban.

Pero cuando parecía que todo había quedado en una simple anécdota, de repente a lo largo y ancho de medio mundo de punta a punta comenzaban a saltar las noticias de que se habían producido más accidentes y encontrado más aerolitos, lo que produjo una pequeña conmoción.

Recuerdo mirar asustado la pantalla del televisor observando esos trozos de hielo y pensando que en cualquier momento del cielo podría llover uno de esos… para aplastarte directamente. Muchos comenzaron a desarrollar teorías científicas sobre vientos provenientes de vete a saber dónde o lo achacaban a la climatología, aunque otros se dedicaban a aventurar el fin de los días (que hay gente que parece que lo desea, porque si no no se entendería su fervor, cualquier fenómeno inexplicable=fin del mundo). Algunas noticias fueron patentemente un engaño, aerolitos fabricados made in casa, pero otros eran reales. Sea como sea hasta los libros recogen esta extraña noticia que no pasó desapercibida y precisamente uno de esos libros me lo ha vuelto a recordar.

Hay noticias que datan del 2007 y los aerolitos aúin siguen cayendo. Bueno, con tener suerte y que no caiga uno en nuestras cabezas, es suficiente.

2 comentarios en “Aquellos aerolitos gigantes

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