El gato azul

Cuentan que un gato azul ronda la noche, vigilando inoportuno las casas, sentándose absorto en farolas, vallas, cubos y escaleras. Discreto. Que con sus ojos todo lo capta, histoias de gente desanimada que tras la fiesta llegan a casa y buscan un rincón donde llorar, de aquellos que conviven sin pronunciarse palabra y de otros que más que palabras tras cruzar la puerta se desviven por amar.

Dicen que el gato azul no muere, que ni siete ni nueve, sus vidas son más. Que de vez en cuando algunas cosas previene con un simple gesto y un ruido oportuno en determinado lugar, provocando la atención de la gente que saca su cabeza por la ventana y miran hacia ese lugar en el que ya no hay nada. El gato azul es sabio, escucha en silencio, mayor silencio que el de su caminar. Con sus ojos retiene historias, historias que jamás contará.