Vivir sin aire

Esta canción me hace regresar a Cuenca, al antiguo ocio del hogar 1 de mi segunda casa, donde la escuché por primera vez, la cara de ilusión de aquella chica bajita a la que se le iluminaban los ojos cada vez que la oía. Lo cierto es que ella y yo rara vez hablamos, apenas intercambiamos quizá algunos saludos, pero al final, en determinadas circustancias, uno termina aprendiendo todo de las personas con las que convive, a pesar de no tener relación directa.

Para ella, si lo recuerda.