La Pecera de Eva y La Musicalité, el reencuentro

Caí rendido a la calidad musical y vocal de La Musicalité desde el mismo momento en que escuché la canción “Adios”. Desde ese momento entre mis grupos preferidos este ocupa un lugar muy especial. Cuando comenzó a emitirse La Pecera de Eva, ni siquiera le di a la serie una oportunidad, por pensar que ya pocas series españolas podrían sorprenderme como lo hiciera Motivos Personales (la más grande entre las grandes de los jamases).

El pasado fin de semana comencé a ver en serie La Pecera de Eva, a raiz de enterarme que firmaban para 120 nuevos episodios y me pregunté: “¿cómo es posible que una serie que por baja audiencia pasó a otra cadena menos vista para TDT tenga tanto éxito?”. Los primeros compases, el vertiginosos transcurso del episodio con un transfondo bestial y el melancólico final me dejaron claro que me encontraba ante otra de esas grandes obras que aparecen tan de vez en cuando. Y sí, me arrepentí de no haberla visto en su día y ahora soy un fan incondicional, de a episodio por día prácticamente. Es como una pequeña adicción de corta duración, como levantarse al frigo y beber un sorbo de Aquarius fresco. Una vez se prueba, es casi imposible olvidarlo.

A buen recaudo seguiré hablando sobre esta estupenda serie y las sensaciones que me provocan cada uno de sus personajes, mientras tanto, las notas de La Musicalité, ese grupo que ya me gustaba tanto, se unen a una serie que me conquistó a primera vista, un reencuentro insoportablemente dulce.