Aquí no hay playa

Era un día de verano hace ya muchos años, los suficientes para que este recuerdo se convierta en algo tan distante que cueste rememorar todos los detalles, vagamente vienen a mi mente un sábado por la mañana a eso de las 12:00 del mediodía o un poco más tarde, Cajón Desastre terminando antes de esa cuenta atrás que Miriam Díaz Aroca siempre hacía para terminar, poniendo fin a la parte “adolescentes” con un poco de música, algún grupo de rock. Eran Los Refrescos, con su propio logo dibujado en una de las baterías y de repente comenzó a sonar…

Un cuaderno, la cinta parando a cada pocos segundos para coger la letra a tiempo, un tiempo de aprendizaje. La verbena de los sábados noche en Los Alcores, la sensación de júbilo cuando comenzaba a sonar la canción jaleándola por toda la pista colándome entre las piernas de los mayores, las cientos de veces que la cantaría durante ese verano y el siguiente hasta desgastarla.

Ni entonces ni ahora hay ni habrá playa, pero sinceramente, quién la necesitaba entonces…