La cuerda entre el cielo y la tierra

Ahora tengo un motivo más para que me gusten las tormentas, a pesar de la mezcla entre miedo y bienestar que pasé el sábado 3 de julio en que nació mi sobrina. Ver cada rayo que cruza el cielo es un espectáculo alucinante y nunca deja de impresionar por muchos años que pasen, por muchas tormentas a las que se asista.

Aunque algunos se quedan en el cielo, otros impactan en cualquier sitio, uniendo cielo y tierra como cuerdas luminosas intentando aferrarse a algo.