La cuchara doblada

Cada semana el mago del Un, Dos, Tres hacía acto de presencia en el plató. Su llegada siempre me incomodaba, por una parte estaba la irresistible necesidad de ver qué tenía preparado esta vez, pero por otra deseaba que acabase su número, sentía como si su poder pudiera propagarse más allá de la pantalla de la televisión y llegar hasta a mí de alguna forma y afectarme.

Números en que se quedaba sin pulso, desapariciones de objetos… hasta que un día por primera vez acudí al número de la cuchara doblada. Pedía a los espectadores del público y a los que estábamos en casa, que no dejásemos de mirar atentamente la cuchara, porque nuestro poder en la mirada haría que esta se doblase. Pocos segundos después la cuchara se doblaba por completo y la ingenuidad nos hacía pensar que realmente habíamos tenido que ver algo en ese proceso.

Decenas de veces se repetiría la actuación entre el programa y galas especiales, era el truco de magia más IN del momento y nunca dejaba de sorprender. Sólo el paso del tiempo hizo que esa ingenuidad se convirtiese en razonamiento. Y no sé hasta qué punto es bueno razonar todas las cosas, cuando creer en un poco de magia es bastante saludable.

2 comentarios en “La cuchara doblada

  1. Si, a mí también me fasciba Uri Geller y siempre me preguntaba cómo lo haría.

    Pasados muchos años escuché a Iñígo en un programa en televisión contando que un día después del programa, se encontraba él y Uri Geller paseando por un centro comercial y que como ya tenían una cierta confianza tras varias veces que había ido a su programa, Iñigo le dijo que le contara como hacía lo de doblar las cucharas y poner en funcionamiento los relojes, que él le mantendría el secreto y que no lo contaría a nadie pero que le tenía intrigadísimo. Uri Geller le dijo que no había truco. Que cómo se lo podía demostrar. Entonces como se encontraban en el corte inglés, Iñigo le dijo, tu podrías, por ejemplo, hacer algo aquí para que yo lo vea y entonces Uri Geller paró las escaleras mecánicas y estuvieron así, sin funcionar, durante media hora, hasta que llegó el servicio técnico.

    Iñigo hablaba de él como si no tuviera dudas de que ese hombre era especial y lo último que dijo es que era una persona multimillonaria y que había ganado muchísimo dinero encontrando zonas petrolíferas en Estados Unidos y con su única intuición. Y que al parecer no fallaba.

    • Lila, la verdad es que yo no me creo nada de esto, las cucharas se doblan debido al calor que desprenden los dedos que hacen que el metal se haga blando.
      Lo otro será un truco como todos los trucos, como cuando salía el mago ese que se cruzaba la muralla china de pared a pared y rescataba el Titanic de un lugar del océano donde era imposible que estuviera xD

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