Goodbye LOST (IV)

Supongo que como muchos otros, desde el primer episodio, siempre creí que el rescate sería ese final de lujo argumental que pondría fin a la serie, al fin y al cabo, la esperanza por abandonar la isla nunca había desaparecido de la mente de la mayoría de sus protagonistas, iniciándose ese proceso de ilusión frustrada con la barca de Los Otros llevándose a Walt. No dejaba de impactarme el hecho de que ese momento como tal no existiese. De repente habíamos pasado de ver a los personajes en la isla a verlos tras el rescate. ¿Qué diablos iban a contar entonces si ya sabíamos que habían sido rescatados? Los guionistas comenzaban a enseñar a los espectadores que PERDIDOS, aparte de su embaucadora mitología endiabladamente perfecta, era principalmente la historia de unos personajes con un recorrido completo en sus vidas, con un principio, un desarrollo apasionante y un final y que todos esos misterios que les rodean no son sino una aguja conduciendo los hilos del argumento para tejer esa historia.

Tras varios días de desconcierto después de visionar el final de la tercera temporada y a poco que se hablase con otros seguidores y se echase un vistazo por internet, esos Jack y Kate a los que por un momento crucifiqué por sentirme engañado durante todo este tiempo, volvieron a conservar de nuevo toda su personalidad, aunque será una sensación que no podré olvidar y permanecerá siempre ahí. Habían nacido los Flashforward, o dicho de otra forma, todo lo contrario a un Flashback, en lugar de ver lo que sucedió hasta la llegada a la isla, podíamos ver lo que ocurría tras salir de la isla.

Durante la tercera temporada, mis hábitos para ver la serie cambiaron. Fue tal el retraso de la emisión por parte de las cadenas, que por primera vez en la historia de las “series de nueva generación”, los DVD salieron a la venta antes de estar finalizada en televisión. Así, durante la temporada y debido al horario de trabajo, me terminé despreocupando de grabar los episodios que ya no podía ver en directo y cambié su día de emisión a mi gusto a los sábados por la tarde, cuando podía verla tranquilamente en mi nueva televisión de 42 pulgadas y sin cortes. Recuerdo la sensación de introducir el DVD cada semana en el reproductor, no dejaba de resultarme extraño estar viendo algo antes en formato físico que en su emisión original y el hecho de no ver ese logotipo de FOX arriba a la derecha.

Habíamos sobrepasado ya el ecuador de la serie sin ser conscientes, poco se conocía entonces sobre un posible final que llegaría en poco más de 3 años y medio. El enorme éxito de The Lost Experience provocó que los guionistas nos preparasen otra delicatessen entre temporada y temporada ya no sólo para aliviar la espera, sino para ofrecernos una historia que encajaría posteriormente a la perfección con el guión principal de la serie, Find 815.

Find 815 nacía un 31 de diciembre de 2007, día de nochevieja, sólo 3 días después de anunciarse la vuelta de las aerolineas Oceanic Airlines, para ser un pasatiempo por capítulos, exactamente 5, que transcurrirían en otras 5 semanas, antes y durante la emisión de la cuarta temporada, que llegaba más tarde que nunca. De hecho ya nunca más veríamos esas largas temporadas de más de la veintena de episodios y todas empezarían a principios de años venideros. Find 815 es una apasionante historia que refleja el contraste entre el espíritu luchador de una apasionante búsqueda y la más absoluta pérdida de esa ilusión cuando el objetivo ya es alcanzado. Sam es su protagonista, un trabajador de Oceanic Airlines que perdió a su novia Sonia en el accidente del vuelo 815 de Oceanic. Su historia da comienzo cuando en los informativos se anuncia el regreso operativo de Oceanic en sus aerolíneas. Entonces comienza su particular odisea, se niega a que la compañía de repente cierre el caso de la búsqueda de los supervivientes pasando página como si nada hubiera sucedido y se lanza en una búsqueda imposible.

El recorrido de la aventura, a pesar de durar tan sólo 5 semanas, fue tremendamente enriquecedor. No sólo poder reencontrarnos con Sonia, la azafata del vuelo y conocer todos los detalles de su historia, sino además creer estar en el camino de descubrir las coordenadas de la isla en el mapa por fin. Recuerdo con especial interés y emoción la última semana de la experiencia, cuando Sam se acercaba a las coordenadas y con nuestras propias manos manejábamos esa pequeña cámara submarina esperando llegar a la costa de la isla y que todo se fundiese de repente con uno de los capítulos del inicio de esa nueva temporada, pero una vez más los guionistas supieron desconcertarnos y lo que pudimos ver nos dejó sobrecogidos, el vuelo 815 de Oceanic se encontraba sumergido. Desde este momento cobraron especial sentido las palabras de Naomi “están todos muertos” y las teorías que apuntaban a la muerte de los protagonistas. Nada más lejos de la realidad, ya que poco tiempo después comprenderíamos que hacía aquel avión sumergido, una réplica exacta surgida de la maquiavélica mente del señor Widmore.

¿Esperábamos otro ojo que despertase? ¿Otra mano que cogiese un disco y lo pusiera mientras hacía sus labores cotidianas? No. Los guionistas dieron un giro a sus comienzos y se basaron en la intriga de la secuencia que tanta expectación logró levantar en los momentos finales de la tercera temporada. Una pila de papayas descansa al sol en una tarde apacible y tranquila cuando un coche la atraviesa seguido de la policía, dando caza tras la persecución a un conductor cuya identidad era desvelada muy poco a poco, inquietando al espectador, una situación que se repetiría constantemente a lo largo de los episodios y con la que los guionistas jugarían, culminando esta serie de “sustos emocionales” con la identidad del personaje que se encontraba en ese ataud que Jack visitaba al final de la temporada 3. Se nombraba por primera vez a Los 6 de Oceanic, algo que aunque aún desconocíamos hacía suponer que sólo 6 habían sobrevivido al rescate.

Una imagen que refleja la ilusión que sentí cuando supe que por fin iban a ser rescatados. Aunque muchos mostraron su felicidad, fue Hurley quien la exteriorizó más que ningun otro. No obstante todo parecía demasiado bonito para ser verdad, teníamos el precedente del barco de Los Otros con nuestras esperanzas frustradas, pero a la vez en el otro lado sabíamos que en un futuro estaban a salvo, por lo tantos los sentimientos estaban contrariados. La escotilla, la liberación de energía electromagnética, la llave de Desmond, sus visiones en las que Claire abandonaba la isla en un helicóptero, el pulso que por un momento dejó la isla al descubierto de los radares, la llegada del barco, todo hacía presumir que el rescate era inminente, aunque por otra parte sabíamos que ese barco no era el de Penny. ¿Eran de fiar sus tripulantes? De nuevo la lucha por descubrir la verdad, por conseguir entrar en la mente de Naomi, creerla o no era cuestión de fe.

Comenzaba la aventura de esta nueva forma de contar la historia, en esta ocasión con Hugo. Se intuía por tanto que podríamos disfrutar de los flashback de los personajes con lo que ocurrió al dejar la isla, de la misma forma que sus historias fueron contadas en pasado anteriormente. El futuro de Hugo Reyes no era más esperanzador que su pasado, encerrado de nuevo en una clínica, las visiones no dejaban de acecharlo, como tampoco las visitas de esos que ya estaban muertos y otros que estaban bastante vivos, como el intrigante señor Abaddon que parecía querer investigar la historia de los famosos supervivientes desde un punto de vista demasiado cercano.

La imagen de Jack y Kate mirando al interior de la cabina del avión, donde experimentaron su primer viaje en la isla en busca del intercomunicador, representa uno de esos momentos de remanso y paz muy contados a lo largo de la serie, donde se deja un espacio de tranquilidad para pensar en la inmensidad y grandeza de todos los acontecimientos sucedidos. Una de esas pequeñas miradas al pasado que invitan a reflexionar y que provocan una sugerente sonrisa fruto de una historia recordada con añoranza.

Se había estado forjando desde el principio, la rivalidad entre Jack y Locke era una confrontación inevitable y, recordando hoy esta imagen, quizá nos vengan a la memoria grandes momentos de reencuentro entre estos dos personajes, momentos en los que la tensión se palpa en el ambiente y no hacen falta palabras. Creer o no creer, esa era la cuestión. ¿Eran dignas de confianza las personas que habían llegado para rescatarles o debían huir de ellos? Era el momento de decidir, ya nadie podía quedarse al margen de esa lucha que acababa de comenzar.

¿Quién estaba en lo correcto? ¿Jack y sus ansias por abandonar la isla le habían hecho confiar demasiado rápido? ¿O Locke quizá se estaba precipitando al desconfiar de los rescatadores? La duda traspasó la pantalla en esta secuencia en la que había que posicionarse. En mi caso la balanza se decantó por Jack, ya que su actitud siempre había sido más semejante a la mía, al que había visto tomar decisiones que yo hubiese tomado. Sin embargo la postura de Locke no desmerecía en absoluto, siempre lo había visto como un personaje envuelto en el misticismo, obsesionado por creer que la isla tenía algo reservado para él, su destino, pero convincente.

Resulta curioso comprobar hoy cómo aquella decisión afectó al rumbo de los acontecimientos y el giro que junto a nuestros sentimientos sufrió ese personaje con el que decidimos quedarnos, como si realmente aquella decisión nos hubiese conectado de alguna manera con el que elegimos. En relativamente poco tiempo la serie tomaría un rumbo que volvería los destinos del revés, el que quería salir de la isla querría quedarse y viceversa, hombre ciencia por hombre de fe.

Nos habíamos percatado de su presencia en algún momento, intuíamos cómo se movían, sabíamos que formaban parte de la isla. Durante cada temporada nuevos personajes iban apareciendo, enriqueciendo la historia, pero todos estos personajes de alguna forma ya estaban en el lugar de los hechos. Con Naomi se inició la entrada de nuevos personajes aparentemente ajenos a la isla. Emocionante fue la llegada de Daniel Faraday. El rescate ya había comenzado, sin embargo en mitad de la tormentosa noche tan sólo una persona se lanzaba desde el helicóptero para organizarlo todo, ¿cómo era posible? Los guionistas volvieron a jugar con nuestros sentimientos. Recuerdo que mientras descubría su rostro, esperaba impaciente ver a un ser conocido, sin embargo no fue su cara la que logró sorprenderme, sino sus palabras: “¿tú eres Jack?”. Había comenzado el principio del fin.

Los nuevos personajes enseguida calaron hondo mientras algo quedaba cada vez más claro, no estaban allí para rescatar a nadie, sino para llevar a cabo una serie de experimentos, y algo más. Si pensábamos que estaban totalmente desvinculados, lo que estaba por llegar nos haría ver que los lazos de esta tierra les unían en algún punto de su existencia que no alcanzaban a recordar.

Es fascinante el hecho de que no recordemos nada de nuestra etapa de niñez más temprana. Yo mismo me veo en fotos a los 2 ó 3 años con mi padre agarrado de la mano, en lugares que no recuerdo ahora, con ropa que no recuerdo haberme puesto nunca. Sólo a partir de los 4 más seguramente 5 años, conservo ciertos recuerdos perdidos, como instantáneas en fotografía. Las vidas de Charlotte y Miles vienen ligadas a la isla de esta forma, por etapas de su vida en las que los recuerdos se desvanecen con la edad adulta, pero eso aún estaba por venir.

La muerte confirmada. Mientras en la isla luchaban por ser rescatados, en el mundo “real” la muerte de los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic era un hecho. El juego Find 815 terminaba y se fundía de forma magistral con este episodio en el que las imágenes captadas por el barco en el que zarpó Sam aparecen en la televisión. El avión yace en las profundidades.

¿En qué se habían convertido los supervivientes tras el rescate? Esta escena de apertura del episodio dedicado a Sayid consiguió despertar mi interés por este personaje al que nunca he tenido el más mínimo aprecio. Siempre quise que los guionistas acabasen con él, pero en momentos puntuales llegó a ser interesante.

Llegaba uno de los capítulos más interesantes con uno de los finales más emotivos y sorprendentes de esta temporada. Kate, huída de la justicia, a pesar de ser una de las supervivientes, tendría que hacer frente a ella. Es quizá en estas escenas donde Kate alcanza su madurez como personaje, donde se enfrenta a todo lo que dejó atrás y a los motivos por los que arriesgó su vida y su libertad y donde se refuerza y se debilita a partes iguales su relación con Jack.

Imagen mítica donde las haya, ver a Claire, Kate y Aaron nos hace recordar muchos momentos. Juntas han vivido ese nacimiento, en una escena que regresaría para ser recordada y juntas han sufrido el revés del destino, reencontrándose en unas circustancias adversas en las que sus vidas por separado han  sido influenciadas por la inquietud y la desesperanza. Debería pasar mucho tiempo para comprobar que el tiempo había forjado algo totalmente distinto a lo que vivieron en Los Barracones. Otra magistral muestra de la representación de la maldad y la bondad viajando de lado a lado en los seres humanos.

Estába esperando escucharlo de su boca. LOST nos había enseñado ya tantos secretos que estábamos aprendiendo a discernirlos antes de que llegasen. Uno de los finales más sorprendentes cuando Kate pronuncia el nombre de Aaron, otro de esos momentos donde me levanté del sillón y mi mente comenzaba a pensar vertiginosamente recopilando datos pasados, intentando discernis qué se me había escapado desde que la visión de Desmond predijo que Claire sería rescatada.

La Constante, un trepidante episodio donde las escenas se sucedían vertiginosamente, tanto como la mente de Faraday permitía, sin dejar tiempo apenas para pensar en lo que estaba sucediendo, pero dejando tras de sí un mar de dudas sin respuesta que me harían pensar bastante tiempo. Un segundo intento de los viajes en el tiempo que vendría a abrir el camino a la arriesgada quinta temporada.

Tras la trepidante acción, llegó un poco de calma y de nuevo volvían a sorprendernos retornando a los flashback en la isla, retomando la importancia de Juliet en la historia así como los sentimientos despertados e intentando jugar con nuestra inteligencia intentando discernir en qué periodo de la trama nos encontrábamos, ¿pasado o futuro? Y eso que aún no habíamos conocido otra de las formas de contar la serie.

Siempre que comenzaba una nueva parte de la historia de Jin y Sun, me acomodaba para vivirla de forma intensa. Quizá para muchos sean una parte más sin mucha importancia como para mí lo era Sayid, pero su simple presencia me hacía sentir la necesidad de seguirla atentamente, aún hoy me es difícil explicar el por qué. Es curioso que el azar dos años después terminase juntando en el mismo destino a los tres personajes, queridos y odiado.

Esta escena en la que parece que Jin va a cierto lugar fue realmente inesperada, un camino cruzado entre el pasado y el futuro, el flashback y el flashforward con el que los guionistas una vez más nos dejaron con la boca abierta. Simplemente maravilloso.

La reaparición de Michael fue otro de los grandes momentos. Le vimos abandonar la isla junto a Walt tras cometer aquel atroz acto en el búnker. Hasta ese momento nunca supimos si las coordenadas que Los Otros le indicaron les habían guiado a la salvación o a un destino incierto.

Los niños no han tenido un lugar muy especial en LOST, sólo Walt destacó hasta que fue raptado, en pequeños momentos después tanto de forma real tras su huída, en su etapa más adulta y como parte de esos seres atrapados en la isla y otros han sido meros extras, aunque he de mencionar esa escena en detalle de unos pies cruzando la selva mientras con las manos uno de Los Otros niños arrastraba a un oso de peluche desgastado por el paso de los días, sugerente en su tiempo y una lástima que no se les concediese una parte especial.

Una de las escenas que me produjo la mayor sensación de desasosiego desde el comienzo de la serie. De repente en unos segundos la historia de la mujer francesa, su señal que llevaba recorriendo el espacio de la isla 16 años, tras el reencuentro con su hija perdida, acaba de forma repentina con una sencillez pasmosa. Rousseau siempre fue uno de esos personajes de los que temí que perdiese la vida, la consideraba un pilar fundamental. Aunque estaba deseando conocer más detalles sobre ella, prefería incluso que no apareciese para evitar tener que presenciar su muerte y, en un momento, tal y como ocurre en el fiel reflejo de la vida real, se había ido para siempre. Por fortuna ese “para siempre” fue un hasta luego que llegaría en forma de reencuentro sorprendente e inesperado. Pero una vez más había que esperar para que todo encajara en el puzle.

Impactante la frialdad de Keamy, sin ningún tipo de sentimientos acaba con otro de los personajes ante la aparente  serenidad de su padre. Pero debajo de esa serenidad se gestaba el odio y el sentimiento de culpabilidad quer jamás desaparecería y que sería una constante en su vida. Por suerte para él, llegaría el tiempo de la redención.

La venganza de Ben nos llevaría a otro de los grandes momentos. Nos hizo imaginar que había otra forma de salir de aquella isla apareciendo en un desierto. La aparición de Ben en la noche en la habitación de Widmore para amenazarle no llegaba a convencer del todo. ¿Realmente Ben era tan malo como intentaba aparentar? El ídolo que se había ganado su título por méritos propios, comenzaba a destapar sus verderos puntos débiles.

Ahora esta imagen me dice muchas cosas, pero entonces me desorientó por completo. El humo negro comenzaba a reclutar a su ejército, utilizando los sentimientos para colarse por esas pequeñas rendijas por la que introducir su veneno.

El padre de Jack vuelve a aparecerse ante su hijo, ya lo hizo en la isla como la única forma de guiarle hasta el lugar donde encontrar agua potable y hasta su ataud vacío y ahora lo hacía de nuevo en el futuro. Nuevas preguntas surgen ahora incluso vistos nuevos episodios. Quizá una vez finalizado todo sea capaz de comprender el por qué a todas ellas poco a poco.

Otra maravilla de episodio estaba al caer, un flasback inolvidable que transcurriría en la niñez y adolescencia de Locke desde antes de su nacimiento. El momento en que Richard hace aparición en la vida de Locke es magistral así como la determinación de Locke de escoger el cuchillo. Tras su visión una idea me quedó clara, el destino de los supervivientes estaba marcado por su pasado y la influencia de otras personas, aunque aún no era consciente de en qué medida. ¿Fueron los supervivientes dueños de sus propios destinos en todo momento o fueron guiados hacia él sin oportunidad de forjarlo? Richard consiguió captar mi atención de nuevo, su inmortalidad era una incógnita.

A modo de anécdota, esta imagen de Horace ahora cobra más sentido que nunca, ya no sólo por lo que estaba por llegar en la siguiente temporada donde sería uno de los protagonistas, sino por formar parte de esos seres que no pudieron seguir adelante.

El encuentro entre Locke y Christian, aunque sorprendente, seguramente nos pasó desapercibido en un primer momento. Hoy lo vemos con otros ojos, donde uno veía respeto, el otro buscaba esa rendija por la que colarse.

Los 6 de Oceanic. Por primera vez una season finale de tres partes intensas. Ya había vivido sus futuros por separado, afrontando las consecuencias, llegaba el momento de ver el rescate, ese que había imaginado como final de lujo para la serie, se convertía en un merecido final de temporada que aún nos regalaría momentos inolvidables en sus últimos y trepidantes minutos: el grito desgarrador y desesperado de Sun al que me uní, tras la explosión del barco con Jin en su superficie, lo que nos quedaba por pasar echando ahora la vista atrás, Ben moviendo la isla a través de un mecanismo que me dejó petrificado por su extrema sencillez y que siempre imaginé como algo más sofisticado (una vez más lograban sorprenderme como en el caso de la escotilla), el rescate en el barco de Desmond y Penny y los primeros encuentros surgidos de la desesperación por las personas que dejaron atrás y de las que prometieron guardar secreto para proteger la isla, imágenes que hablan por sí solas.

En un magistral movimiento, aquel final de la tercera temporada que nos mostró los primeros compases del futuro, enlazaba a la perfección con el final de la cuarta temporada para dar sentido a la historia completa tras el rescate. Pero aún quedaba por zanjar esa secuencia que nos había inducido a pensar entonces que Jack visitaba el ataud de su padre en un flashback. Aquel cuerpo inerte se desvelaba en los últimos segundos previos al final dejándome de nuevo con la cara desencajada y una expresión de admiración.

Todo estaba preparado para poner rumbo de nuevo al lugar del que no debieron huir jamás. Siguiente parada: Dharmaville.

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