Goodbye LOST (parte I)

Decía Cornelia Funke en uno de los párrafos más bellos e inspiradores que he podido leer jamás, en su libro “Corazón de Tinta”, que a nada se pegan mejor los recuerdos que a las páginas impresas, pudiendo recordar el momento en el que leímos un libro como si cada una de sus páginas fuesen un aroma que trae recuerdos y nos transportan mágicamente al lugar donde todo ocurrió.

Tengo muchos recuerdos de Perdidos, de cuando aún nadie conocía la serie en nuestro país y sólo algunos disfrutábamos de ella cuando llegaba cada primavera a las pantallas, tras varios meses de espera de traducción y doblaje, que antes eran interminables y que seis años después se han reducido a tan sólo una semana de diferencia e incluso la emisión simultánea. Sería de locos intentar abarcar en unos cuantos párrafos las impresiones de una serie que ha ocupado en mi vida el lugar más importante, por encima de coches fantásticos, de visitantes, de angelas chaning malvadas, a los que guardo con cariño… por eso, como si de un viaje se tratara y porque englobar la esencia del mismo sería una tarea imposible, prefiero recordarlo en diapositivas, como cuando llegas con las maletas a casa tras el largo recorrido, sacas la cámara de fotos y, mientras miras la pantalla y van pasando una a una, entonces se dibuja una sonrisa en tu rostro y comienzas a recordar sensaciones y momentos especiales que viviste.

Me resistía a pensar que PERDIDOS acabase, no fui consciente de ello hasta que vi el final del episodio 6×14 “El Candidato”, entonces supe que todo estaba llegando a su fin y que no había vuelta atrás.

Era primavera del 2005 cuando FOX comenzó a lanzar su campaña de promoción de “la nueva generación de series”. Parte de la década de los 90 y principios del nuevo siglo estaba centrada en programas concurso de televisión, series tradicionales, de corte familiar y de comedia, con gran éxito y que a día de hoy aún continúan, pero ahondando siempre en la misma temática. Atrás quedaban viejas glorias del recuerdo que por su repercusión y aprovechando esta nueva generación, han visto cómo eran rehechas aprovechando los nuevos caminos argumentales y la tecnología. En esta campaña promocional, dos eran las abanderadas que se disponían a abrir fuego en un camino inexplorado hasta entonces: PERDIDOS y MUJERES DESESPERADAS, nuevos argumentos alejados de la temática habitual, una “nueva generación de series” que sin olvidar los lazos emocionales, nos dejarían pensando más allá del capítulo y nos harían sumergirnos en ellas hasta sentir formar parte de las mismas.

Así nació el primer promocional de LOST, un avión que se estrella en una isla y del que logran sobrevivir 48 pasajeros, ningún otro dato más. Lo he contado tantas veces… aquel día, un lunes primaveral, aún con un poco de luz entrando por la ventana, mis padres estaban viendo el televisor en el salón y yo decidí cenar en la habitación de mis hermanas, me preparé el plato, unas cuantas rebanadas de pan, una tarrina de crema de untar y un cuchillo. Estaba ya listo para ver lo que era esa llamada “nueva generación de series”, con la idea preconcebida de que iba a presenciar una serie más de supervivencia en una isla, pero sentía una gran expectación.

Con esa predisposición me senté a verla. Nubes blancas a través de una ventanilla de avión y el rostro de Jack, un viaje aparentemente normal del que ya estaba prevenido de su destino, un espectacular accidente también aparentemente normal. Recuerdo la primera impresión de esa cabecera tan atípica, la palabra PERDIDOS en blanco sobre fondo negro acercándose cada vez más y un sonido de fondo basado en la secuencia de números más famosa de la televisión. Después el ojo de Jack despertando en la selva, todo un recurrente a lo largo de la serie. Jack después era conducido por Vincent a la playa, sólo unos años después nos enteraríamos de que Vincent seguía indicaciones del humo negro encarnado en el padre de Jack, fabuloso.

El rescate deja imágenes emocionantes, sólo a estas alturas ahora que veo levantar a Jack a Claire se puede sentir la grandeza de la obra. Entonces no sabía quién era ella ni ella quién era él. ¿No es simplemente maravilloso?

Visita a la cabecera del avión, ¿qué hacía un cadaver en lo alto de unas ramas? Lo que la isla escondía era demasiado grande para ser contado en unos segundos…

Bueno, hasta casi el final del episodio piloto, una serie de supervivencia con algún que otro misterio, algo atípica, pero entonces algo se mueve en la isla entre los árboles de la profunda selva. Allí hace aparición eso que durante bastantes meses nos tuvo en vilo, ¿un dinosaurio? ¿un tipo de monstruo? La verdad es que a pesar de que imaginé tantas formas e hice tantas cábalas, la imaginación de los guionistas lo superó. Justo en ese momento estaba acabando mis panecillos de crema untada y, mientras Charlie decía aquella famosa frase de ¿dónde demonios estamos? mi cara de sorpresa era un fiel reflejo también de la de los protagonistas. Cuando me quise dar cuenta, la palabra PERDIDOS aparecía de repente abarcando la pantalla con el peculiar “gong” que nos ha acompañado siempre y mis morros estaban untados y la boca abierta. Cuando conseguí reaccionar ante ese impactante final tuve una serie de emociones que me hicieron levantarme corriendo, ir donde estaban mis padres y la necesidad de contarles todo lo que había visto, pero me era imposible expresar todo lo que había sentido.

Era cierto, aquella serie era diferente y, sin yo saberlo, en ese momento se estaba iniciando un camino de seis largos años de un puzle de piezas, una nueva generación de series que me harían pensar más allá del episodio. La espera de 7 días hasta el siguiente episodio se hizo tan eterna como intrigante, mi cabeza no paraba de dar vueltas de vez en cuando a lo que podría estar ocurriendo.

La isla comenzaba entonces a desvelar parte de sus misterios arrojando otros, cuando vi por primera vez al oso polar pensé lo jodidamente maravillosa que era la serie. ¿Qué diablos hacía un oso polar en una isla perdida? Creí que el ruido del episodio piloto era provocado por este y otros osos polares, nada más lejos de la realidad que vendría después.

Todo corría a un ritmo endiablado, una señal en francés que llevaba repitiéndose durante 16 años… hoy se me ponen los pelos de punta al recordar lo que había tras esa señal, maravilloso guión, inigualable.

De entre todas las historias, aquella que me hizo levantarme del sillón, abrir los ojos y la boca de sorpresa, fue la de Locke, era la primera vez en una serie en la que veía algo así, la historia narrada en flashback asociada en todo momento al presente pero a la vez recuperando la esencia del episodio piloto para contar una historia que logró emocionarme. Nunca podré olvidar el momento en que se descubre la situación de Locke cuando intenta embarcar en su aventura y repite una y otra vez la frase de “no me digas lo que no puedo hacer”. Era el primero de los muchos secretos que estaban por venir, pero este lo recuerdo especialmente por la impresión que me hizo sentir.

Recuerdo la escena de Jack y Rose hablando como algo especial, sobre el sentido de la vida y la supervivencia. En aquel momento no sabía el secreto de Rose y mucho menos lo que estaría por llegar en esos otros 48 días frenéticos. Ver esta imagen hoy remueve viejos sentimientos.

Qué decir de esta imagen, una de mis historias preferidas, la de Jin y Sun, y lo que hoy significa. Siempre esperaba con ansias conocer más detalles acerca de cómo se conocieron y de las dificultades a las que tenían que hacer frente. Les cogí especial cariño a lo largo de estso seis años y en el episodio “El Candidato”… imaginad cómo lo pasé.

Hasta ese momento los misterios de la isla eran más o menos bastante tangibles, pero ¿y este? El padre de Jack, supuestamente muerto y que era trasladado en el avión en su ataud de repente cobra vida y guía a su hijo. Tuvimos que esperar 6 años para saber por qué y quién era. Otra maravilla de esas que hacen la serie un círculo que se alimenta.

Imágenes como esta nos devuelven una sonrisa y muchas historias a la cabeza, Jack y Locke, el hombre de ciencia y el hombre de fe, una metáfora aplicada que nunca ha abandonado la serie y que nos ha regalado grandes momentos, es curioso ver a ese hombre ciencia reconvertido con el paso de los episodios.

FOX cometió un error en la emisión de los episodios 9 y 10, cambió de forma no intencionada el orden de los mismos, con lo cual vimos llegar a Sayid a las cuevas antes de que se produjera su encuentro con la mujer francesa, algo que produjo una especie de flashback dentro de otro flashback que ahora considero un error brillante y ya no puedo concebir la idea de ver estos episodios de otra forma porque el efecto fue magistral, un error del “destino” que me hizo adorar aún más la serie.

Es curioso hoy ver la imagen de Locke en el sueño de Claire, con los ojos oscuros representando el mal y recordar la conversación que mantuvieron:

Claire: ¿Qué está pasando?

Locke: Tú sabes lo que está pasando

Claire: Pero no lo entiendo, ¿por qué…?

Locke: Era tu responsabilidad pero dejaste que se lo llevaran, Claire. Ahora todos pagarán el precio.

Es maravilloso lo que se desprende hoy de esta conversación y de esa imagen de Locke. Simplemente brillante.

Misterios físicos, metafísicos inexplicables y de repente hace acto de presencia entre la confusión un pasajero que no está en la lista, Ethan, al que durante semanas rodeó un halo de misterio impenetrable. Su sola preencia me ponía los pelos de punta, mi cabeza estaba a punto de estallar con tantas incógnitas, ¿por qué estaba entre los supervivientes? ¿cómo llegó a la isla?

Locke y Boone explorando la selva y una maldita linterna cae al suelo haciendo un ruido metálico, descubriendo el que sería el misterio que nos arrastraría después al final de la temporada, uno de los mayores misterios de las series en televisión, la escotilla. La obsesión de Locke por descubrir lo que había dentro era patente, haría lo posible por no abandonar esa isla hasta descubrirlo. PERDIDOS está llena de elementos míticos que recordaremos siempre, los osos polares, la escotilla, la estatua, la Roca Negra… cuando los personajes se quedaron observando lo que era la famosa Roca Negra imaginé una roca de enormes proporciones. Una vez más los guionistas superaron la imaginación del espectador. Y durante los seis siguientes meses hasta el comienzo de la segunda temporada la Roca Negra sería un elemento esencial en la historia, no estaba allí por casualidad. Era la primera evidencia de que en la isla hubo habitantes. Durante los seis siguientes meses descubriríamos quienes fueron, pero en la serie no se desvelaría hasta 5 años después.

El doble episodio final fue realmente intenso y nos dejó retazos de lo que estaba por venir. El encuentro del destino, Ana Lucía y Jack que iban a intercambiar sus asientos entre la cola y la cabecera del avión… este encuentro decidió parte de sus destinos. Impresionante recordarlo.

Aquello que se movía en la isla hizo acto de presencia, aunque no nos quedó muy claro que fuese eso precisamente después de tantos misterios vistos, el sonido de cadenas que quedaría desvelado en la temporada final. Aunque el humo negro ya había hecho de las suyas en la isla, el primer encuentro cara a cara con uno de los personajes principales de la serie fue con Locke, inolvidable la escena en la que la cámara nos lleva en primera persona a los ojos del humo negro y miramos a los ojos desafiantes de Locke, que regresa misteriosamente con más fe y fuerzas que nunca tras su encuentro.

Otro de los momentos que me puso la piel de gallina haciéndome levantar del asiento. Parte de los supervivientes escapan en la balsa y de repente aparece un barco en las inmediaciones, parece que ha llegado el final de la temporada y de la serie, por fin van a ser rescatados, recuerdo este momento con especial alegría, aplaudiendo porque la travesía había llegado a su fin, sintiéndome parte de los personajes a bordo y de repente… el capitán de aquel barco dice que quieren al niño. Si alguien me hubiese grabado habría visto mi cara de alegría descompuesta, esa que sólo sale cuando tras una gran alegría de repente llega una decepción inimaginable. Me invadió una sensación de desconcierto que no desapareció ni varias horas después de acabado el episodio, aunque aún quedaba la imagen final para el recuerdo, esa de la que por más que pasa el tiempo no puedo olvidar, porque significaba el mejor final de una serie que haya visto jamás en mi vida, un mundo abierto de posibilidades.

Me pilló en la silla de la habitación, mi televisión de tubo de 14″, la ventana abierta en verano, de noche, los pies sobre la mesa, lo recuerdo como si hubiese ocurrido hace mucho, mucho tiempo, pero a la vez tan cercano. Jack y Locke una vez más, la escotilla abierta y sus rostros alejándose ante lo desconocido. Pasé 6 largos meses pensando en galerías subterráneas, en mundos paralelos donde habitaban dinosaurios, en cosas imposibles… una vez más los guionistas superaron mi imaginación, pero para saber lo que se escondía dentro de la escotilla, debía esperar. Mientras tanto, el grito de sorpresa final, no me lo quitó nadie. Quien me escuchase pensaría que estaba loco, pero esta serie jodidamente brillante estaba empezando a sacar cosas que jamás había experimentado.