El día en que Heavy Rain me hizo llorar

El pasado domingo, después de una intensa jornada de trabajo con cambio de hora incluído que me obligó a perder una hora más de sueño y después de comer, me dispuse a agarrar el mando de la PlayStation3 y ponerme a jugar un nuevo episodio de Heavy Rain, concretamente la escena del centro comercial.

Ya jamás la olvidaré.

Hasta el momento, el único videojuego que me había emocionado en determinados momentos y con su tremendo final, fue Final Fantasy X, pero en ningún caso me había llegado a sentir triste y a llorar como lo hice aquella tarde.

Todo comenzó cuando Jason, el hijo del protagonista, se pierde de nuestra vista. Lo primero que había que hacer era buscarle, hasta que finalmente lo encontramos cerca de un payaso y le compramos un globo rojo. Jason entonces se escapa con el globo rojo entre la multitud que cada vez abarrota más el centro comercial y entonces la búsqueda se vuelve más desesperada, con movimientos de cámara más bruscos y una sensación de agobio indescriptible. A pesar de tener a nuestro hijo en el punto de mira en dos ocasiones, llegamos a las puertas del edificio y entonces, sin poder hacer nada, allí ocurre. Ese mundo perfecto se derrumba por completo y, en un magistral movimiento los créditos de inicio comienzan a surgir en la pantalla y la lluvia comienza a caer a la par que mis lágrimas.

Solté el mando sobre la mesa a mi lado, me sentía mal, triste, impotente, lloraba con sofoco como no recuerdo que me ocurriese desde que vi Mi Chica. Las lágrimas me caían y no podía parar, como si aquellas imágenes se hubiesen quedado impresionadas en mi mente y, cuando los créditos acababan y ya me había serenado un poco, aparece de nuevo el protagonista recogiendo a su hijo en el colegio y me derrumbé de nuevo al verles la cara.

Jamás había sentido nada parecido con un videojuego, la sensación de comprender a los protagonistas y casi meterme dentro de su piel, preguntándome ¿por qué tuvo que suceder? Una situación tan común como ir a un centro comercial y que acabase de aquella manera…

Si después de 7 años aún no he podido olvidar las emociones que como dije me transmitió Final Fantasy X con Yuna cayendo hacia abajo de un saliente o ese final efímero, estoy seguro que las emociones que me transmitió Heavy Rain en ese momento, no serán fáciles de olvidar tampoco, una obra de arte imprescindible.