Imperfectos

Las caras simétricas no son lo común.

Nuestro rostro es un cúmulo de imperfecciones que se van acrecentando y acentuando con el paso del tiempo, dotándolo de una personalidad propia. La cara de un bebé va tomando forma hasta que termina siendo un fiel reflejo de nuestro “yo” y nuestra genética, lo que nos hace reconocibles y diferentes.

Ser imperfecto es una cualidad.