Dragones y Mazmorras, la imaginación tras las sombras de un niño

“El hogar es un reflejo del corazón”

Tienen razón en aquello de que cuando se es pequeño, la mente absorve todos los conocimientos como si fuese un pozo sin fondo, es la edad propicia para aprender nuevas cosas, nuevos idiomas, para empezar a imbuirse del conocimiento que necesitaremos al crecer. La tabla de multiplicar cantada, las oraciones para los creyentes, los aspectos básicos sobre lo que una planta necesita para crecer, las capitales del mundo… y las canciones de los dibujos animados, que por supuesto, que me lo niegue cualquiera, es lo que más nos gustaba entonces y además casi sin hacer el esfuerzo.

Entre esas canciones, muchas suenan con fuerza, y es de agradecer que en un tiempo ahora en el que estamos, en que esas canciones llegan íntegras en su idioma original, entonces llegasen dobladas para regocijo de los que las tarareamos y entonamos de vez en cuando. Hoy me ha venido a la mente la canción y la historia de “Dragones & Mazmorras”.

Opening / Ending

La serie me pilló con apenas 5 añitos, edad en la que mi imaginación volaba. Aquel mundo de fantasía que se proponía me fascinó desde el primer episodio. Una serie de amigos va a un parque de atracciones y deciden montar en la que lleva por nombre Dragones y Mazmorras. Al montar en aquella montaña rusa, no imaginaban que ya no regresarían al mundo real en mucho tiempo, ya que una puerta bidimensional se abriría ante ellos, conduciéndoles a un mundo inhóspito lleno de peligros en el que conocerían las fuerzas del bien y del mal y a un personaje fascinante que les otorgaría poderes convirtiéndoles en Hank el arquero, Diana la acróbata, Sheila la ladrona, Eric el caballero, Presto el mago, Bobby el bárbaro y su inseparable mascota Uni el unicornio al que encontraría en el primer episodio y del que no se separaría.

Creo que todos entonces nos identificábamos con algún personaje y en mi caso era Bobby el bárbaro, quizá por edad y por su mascota, esa que no tendría hasta 10 años después pero que anhelaba encontrar algún día. Venger, el malvado que perseguía a los personajes, sin duda puedo considerarlo como uno de los malos con más carisma en el mundo de los dibujos animados. Su sola presencia en cualquier capítulo me inquietaba tanto que hasta yo parecía formar parte de aquel mundo cada vez que me sentaba a ver la tele. Pocos personajes hoy en día me dejan la sensación de estar tan bien ideados para hacer que el espectador presienta una amenaza ficticia como si fuera real. Pero sin duda el personaje que más idealicé fue el misterioso y fascinante Amo del Calabozo, al que ahora con el paso de los años quizá compararía con Albus Dumbledore de las novelas de Harry Potter, por su carisma, por el misterio que parece destilar, porque cuando le escuchaba y le veía actuar, sentía que era un personaje que encerraba una gran sabiduría que no compartía sino con pequeños matices con sus “alumnos”. Su presencia me inquietaba de un modo distinto a como lo hacía Venger, porque sabía que sus palabras siempre encerraban más de lo que decían.

Sí, Dragones y Mazmorras fue original e inolvidable y el paso de los años lo ha forjado como una leyenda que ahora puede ser comparada con series actuales y con personajes ficticios del presente. La eterna lucha del bien contra el mal, la similitud entre el Amo del Calabozo/Venger y Albus Dumbledore/Voldemort, incluso el grado de similitud con la serie PERDIDOS, ya que los personajes en todo momento, mientras viven sus aventuras, intentan buscar una “fisura” para encontrar el camino de vuelta a casa. Incluso el final de la serie deja ahora un cierto sabor a LOST, cuando una vez conseguido el regreso, los personajes se reencuentran y no pueden olvidar lo que vivieron en la otra realidad paralela. Es simplemente maravilloso comprobar que ciertas ideas han ido pasando de generación en generación, quizá inconscientemente, por la fuerza de unos personajes y un argumento encomiables.

Han pasado por mi vida 25 años desde entonces y he revisado algún capítulo en algún momento de nostalgia con decepción, puesto que lo que viví al ver la serie en su momento, no provoca en mí los mismos sentimientos que antaño. Desgraciadamente o no, dependiendo de cómo se mire, las series han tenido que reinventarse constantemente buscando nuevas formas de narrarse, huyendo a veces de la sencillez que antes las caracterizaba, ya no solo para contar lo que su creador quiere contar, sino para atraer a la mayor cantidad de público posible sin caer en las tan temidas similitudes dentro de un abanico de posibilidades que cada vez se reduce más, ya que todo parece inventado.

Es por ello que dejé de ver esos capítulos a pesar de la nostalgia, a pesar de que me encantaría revisar sobre todo el último episodio donde son capaces del regresar al mundo real, aunque sin duda me gusta conservarlos para futuras generaciones que puedan sentir lo que sólo se puede sentir en una etapa de la vida, esa en la que uno puede soñar y sorprenderse por primera vez con un mundo en el que jamás ha estado antes… el de la imaginación.

Llegamos a un mundo fantástico,
lleno de seres extraños,
el amo del calabozo,
nos dió poderes a todos,
tú el bárbaro, tú el arquero,
acrobata, mago y el caballero.

Dragones y mazmorras,
un mundo infernal
se oculta entre las sombras
la fuerza del mal.

Es un mago lleno de perversidad
peligroso y fatal
tenemos que luchar contra su maldad
o nos destruirá.

Dragones y mazmorras,
un mundo infernal
se oculta entre las sombras
la fuerza del mal.

El arco de fuego es mágico,
la maza sensacional,
la pertiga insalvable,
los magos son memorables,
y el escudo es algo muy serio
todos unidos así venceremos.

Dragones y mazmorras,
un mundo infernal
se oculta entre las sombras
la fuerza del mal.

Es un mago lleno de perversidad
peligroso y fatal
tenemos que luchar contra su maldad
o nos destruirá.

Dragones y mazmorras,
un mundo infernal
se oculta entre las sombras
la fuerza del mal.

Dragones y mazmorras,
un mundo infernal
se oculta entre las sombras
la fuerza del mal