Dependientes del tiempo

En el escaparate de una tienda de animales, un perro se movía nervioso dentro de su jaula de cristal (nunca entenderé por qué se permite tener a estos animales encerrados durante horas y horas) intuyendo que pronto le sacarían en el descanso entre jornada y jornada para corretear por el local.

Cuando uno no puede valerse por sí mismo y realizar lo que le apetece independientemente de la hora del día que sea, hacemos ni más ni menos que lo que los demás desean que hagamos. Un bebé no puede valerse por sí solo para comer ni para ir a los sitios, depende totalmente de lo que la persona a su cargo desee, al igual que una mascota no suele salir sola a la calle ni puede coger la comida de la despensa cuando le apetece.

Se crea entonces el sentido de la dependencia del paso del tiempo, con el transcurso de los días aprendemos que para obtener las cosas hay que esperar, aunque aún no seamos conscientes de cuánto, pero tenemos la certeza de que tarde o temprano  llegará.