Sin manos

Qué nos hace querer vivir sensaciones nuevas, por ejemplo algo tan sencillo como ponerse frente a los manillares de una bicicleta y soltarlos para mantener el equilibrio, mientras recorremos a toda velocidad un sendero respirando aire puro con la sensación de que en cualquier momento podemos caer, pero sintiéndonos libres unos momentos.

Quizá la vida no tiene ningún sentido si no corremos peligros o experimentamos esas cosas que nos hacen sentir vivos. No merece la pena desperdiciar el tiempo en la monotonía, aunque en ella encontremos el refugio necesario para seguir viviendo esos momentos especiales.