Cenicienta

Tus pies cansados han recorrido cada centímetro de la ciudad y disfrutado de la vida que emana en un solo día. Has vivido reencuentros, has admirado, has encontrado lo nuevo y lo esperado, hasta que, con la llegada de la media noche, te has sentado en un rincón para pensar en todo lo que has hecho.

Una vez satisfecha te has quitado el zapato de cenicienta, que nunca cogerá un príncipe por casualidad ni que han confecionado unos seres diminutos, pero que conserva en sus planta toda tu historia.