Mi teoría sobre la escena final de Perdidos (escrita el 1/02/2010 se desvelará tras finalizar la serie como si fuese una cápsula del tiempo)

Son las 19:23 del 1 de febrero de 2010.

Cuando estoy escribiendo estas líneas soy consciente de que estoy introduciendo palabras en una cápsula del tiempo que será abierta varios meses más tarde y que cuando sean leídas me provocarán la misma sensación que la de abrir pensamientos y recuerdos olvidados y que muy seguramente hayan dado bandazos y hayan cambiado con respecto a lo que hoy pienso con el devenir de cada episodio de la temporada final, no me cabe duda. Dudo si alguien en algún momento ha hecho algo parecido en un blog, proteger mediante contraseña un secreto que permanecerá guardado durante  más de 4 meses, pero la simple idea me parece maravillosa.

Es por eso que, alejándome de todo lo que pueda ver a partir de mañana, día de mi cumpleaños y día en que comenzará el principio del fin, quiero dejar expuesta mi teoría acerca de cuál será la escena final de la serie, para reirme de ella, para que os riais de ella, para sorprenderme si en algo he acertado, para que quede constancia de los hechos, como cuando un mago guarda su as bajo la manga. Está ahí, pero nadie puede verlo.

Han sido muchos más los días en que, la idea de que la serie pueda acabar con otro avión estrellado en la isla con nuevos supervivientes que una vez más verán moverse los árboles y otro Charlie se preguntará “¿dónde estamos?” volviendo a comenzar todo de nuevo, ha cruzado mi mente. Sin embargo y una vez leídas las entrevistas y sabiendo que la última temporada será más semejante a la primera y que el final estará relacionado con el principio como un todo perfecto, mi idea ha cambiado ligeramente.

Es por ello que pienso que, cuando los supervivientes están en su primera noche en la playa y escuchan el sonido del humo negro y los árboles se mueven, cuando Charlie se pregunta “¿dónde estamos?”, justo en ese momento está pasando algo en el interior de la isla. Pero… ¿qué está pasando entre la maleza de la jungla?

Esa es la escena que creo que va a llevar al final de la serie. Cuando veamos lo que estaba sucediendo en ese mismo espacio de tiempo en que los supervivientes escuchan el sonido y dirigen sus miradas hacia el interior de la isla, cuando descubramos el terrible o esperanzador final que nos aguarda, la cámara cruzará corriendo la selva como cuando  Vincent cruzó el espacio que lo separaba entre el padre de Jack y el propio Shephard para ayudarlo, encontrándose entonces con esas miradas de esos 48 supervivientes y las palabras “¿dónde estamos?”…

Solo que ahora esa pregunta, así como sus destinos, habrán quedado resueltos.

Tanto si he acertado como si no, también pienso en que la apertura de este artículo una vez desvelada la contraseña, supondrá que todo habrá llegado a su fin. Adelantándome a todo quiero dar las gracias a los que pusieron esta serie en marcha por haberme regalado aquella primera vez frente a mi televisor de 14” mientras comía incómodo en la silla de una máquina de coser unos panecillos untados y se me mancharon los morros cuando lo que creí que iba a ver se convirtió en otra cosa distinta con ese final demoledor en el que algo se movía en la isla, no era una historia de supervivientes más, sino la historia más grande jamás contada en la historia de las series de televisión.

Gracias por ese final de la primera temporada que me pilló a finales del verano con la ventana abierta y a oscuras, con los pies sobre la mesa, mientras veía, con los pelos de punta de la emoción incontrolada que se apoderaba de mi ser, cómo los rostros de Jack y Locke se alejaban sobre la escotilla, por los meses que tuvieron que pasar hasta que supe lo que había dentro, meses de cábalas, conjeturas en las que pensaba en una isla paralela con gente, unos pasadizos secretos, Dios sabe qué más, para empezar la segunda temporada seducido por la música de Mama Cash Elliot y “Make your own kind of music” siendo ajeno a que ese principio que no entendía encajaría pocos minutos después con loq eu dejé atrás meses antes.

Gracias por esos números mágicos que mantuvieron a medio mundo pulsando la maldita tecla, deseando que alguien dejara de pulsarla para ver qué sucedía, 4 8 15 16 23 42 y su significado que llegaría varios meses más tarde.

Gracias por todos los giros argumentales en el tiempo, en el espacio, en los sentimientos, que son los que han hecho grande a esta serie que jamás podré olvidar, por ser la primera de esas series de la nueva generación que se presentó un buen día en mi casa y a la que me costará decir adiós.

Las peripecias de ser pequeño y tener diabetes

Domingo por la mañana, a punto de comer, cielo nublado. En la mesa de la cocina platos preparados y algunos aperitivos como unas patatas fritas. El salón a oscuras.

Mi sobrino pequeño de 3 años, afectado por esa diabetes que lleva de una forma admirable, estando ya acostumbrado a sus pinchazos antes de cada comida, a sus raciones y a sus pruebas, no pudo resistirse como niño que es. En un descuido, cuando nadie lo miraba, hizo con que se iba al cuarto de baño. Tras varios minutos mi hermana lo llamó varias veces porque no entendía que estuviese tanto tiempo en el aseo. Como no contestaba, volvió a llamarlo, pero no había respuesta. Finalmente se recorrió toda la casa en su busca y lo encontró acurrucado entre el sofá y las cortinas en un hueco oscuro del salón, arropado por una manta y masticando una patata frita.

No contestaba porque sabía perfectamente que no podía comerse esa patata frita y si al contestar lo hacía con la boca llena iban a pillarle, pero no dejo de pensar que debe preguntarse muchas veces por qué no puede comer lo que quiera como los demás niños, por qué debe pincharse tantas veces al día y por qué debe comer en cantidades pesadas. En ese momento quizá se le cruzaría alguno de estos pensamientos por la cabeza y cogió aquella patata, sintiéndose en cierta forma culpable, aunque su estampa acurrucado de tal forma, a uno le deja emocionado con una mezcla entre sentido de la protección y el deseo de que algún día exista cura para esta enfermedad.