Carmela y Antonio vencen a Fran y Merino y ganan Pekin Express: La Ruta del Himalaya

Fran y Merino eran los mejores en todo, ganaban casi todo, visitaban todos los principales destinos, amuletos, inmunidades, gymkhanas, siendo la fuerza una de sus principales bazas. Carmela y Antonio no tenían esa fuerza, a pesar de haber ganado dos etapas, la mayor parte de sus ganancias eran herencia de sus compañeros que quedaron por el camino, su principal cualidad era la perseverancia, la rabia y la ilusión. Durante todo el transcurso del programa de Fran y Merino eran las mejores imágenes para el recuerdo, ese atardecer mirando las montañas se pronosticaba como la típica imagen final del montaje de los ganadores… y al final todo resultó ser un movimiento maestro de confusión, donde nos enseñaron que no hay que dar nada por hecho.

Una prueba final que no resultó demasiado difícil, puesto que los concursantes estaban prevenidos de la edición anterior, donde el orden de las metas era primordial y donde la rapidez era fundamental. 5 minutos separaron a una Carmela que cogió a la chica Bombay y se la llevó corriendo casi contra su voluntad y un Fran que se detuvo unos segundos a contemplar, suficientes para que marcasen la diferencia.

Carmela entrando por las cortinas, quieta, impresionada, sin saber si había ganado o había perdido, no sabía absolutamente nada, paralizada. Antonio se dio la vuelta y la cogió enseguida para colocar a la chica Bombay, la pieza final que encajaba en el puzle. Carmela no quería seguir pensando, se fiaba de su pareja de viaje… y ganaron.

Si algo nos debe enseñar esta edición de PEKIN EXPRESS: La Ruta del Himalaya, más a unos que a otros, como moraleja, es que está bien confiar en uno mismo, pero no nunca demasiado y, menos, alardear de ello.