Mujeres y Hombres y Viceversa y la despedida y la decisión final de JENNY, NACHO

Era un 2 de abril de 2009 cuando por primera vez pisaba el plató de Mujeres y Hombres y Viceversa aquella chica que durante una temporada agasajó con regalos relacionados con el mundo del submarinismo a un ya olvidado Javi Torero. Así viví aquel día ese momento de su entrada bajo el artículo que titulé en su honor “Sirenitas…¡sirenitas!. Algo me dijo (y así dejé constancia de mi primera impresión) que esa chica con un traje ajustado, con un pelo enlacado y la cara envuelta en pintura, se convertiría en un personaje importante dentro de la larga historia del programa:

[…] Tiene una muy fuerte rival, aunque en el bando contrario, que consigue superarla, la sirenita que tantos regalos le ha hecho a JAVIER por fin hace su entrada embutida en un traje de neopreno que cualquiera diría que esta chica practica submarinismo. Super embadurnada en pintura para la cara, super tímida, super enlacada a juego con su tronista, JENNIFER en estado puro. Apenas ha sido capaz de expresarse con palabras por los nervios, aunque JAVIER ya se ha fijado en ella y nos dará muy buenos momentos que nos traerán recuerdos…[…]

Enlace al vídeo de la decisión final

Han pasado más de 7 meses desde aquel día y nos ha enseñado muchas cosas sobre la personalidad y sobre el mundo de los sentimientos, aunque quizá no nos hayamos dado cuenta. Es como cuando en casa no se dan cuenta de cuánto crecemos y sin embargo un familiar que nos ve poco, sí es consciente de lo que hemos crecido. Lo que nos ha aportado Jennifer va por el mismo camino. Nos hemos acostumbrado a verla cada día por la pantalla, a compartir sus historias, hasta el punto de criticarla o apoyarla hasta puntos extremos, pero cuando lo hemos hecho a la vez, sin darnos cuenta, hemos ido aprendiendo, con pequeñas píldoras diluídas en el agua de otras historias, lo que sentía, lo que sienten muchas chicas como ella en determinadas situaciones, los enredos y líos de cabeza que trae el estar enamorado o enamorada.

Tras su triunfal entrada, que hoy nos provoca unas risas melancólicas al verla embutida en ese traje de neopreno, y de la que espero ella nunca se arrepienta porque los seguidores del programa, a la mayoría, nos pareció algo muy cómico y poco habitual, decidió mostrarse a su tronista y al resto de la gente que le había criticado, como una chica sencilla y normal, sin maquillaje ni artificios. Desde ese mismo momento comenzó a salir la verdadera Jennifer, la que lucha, la que pelea, la que defiende con garras su verdad, mientras en determinados momentos dejaba entrever los caprichos propios de su edad por los que jamás debería ser juzgada (que lance la primera piedra el que esté libre…).

Mientras con su particular risita nerviosa escondía secretos inconfesables a espaldas de la audiencia, otra parte de ella mostraba un carácter adulto, ejerciendo de juez con un esquivo tronista en la que se ha convertido en una de las acusaciones y discusiones por excelencia del programa, al lado de las caracolas (con permiso del desmayo de LENKA).
Quién no recuerda ahora a la queridísima familia poliamorosa que surgió a raiz del abandono de su tronista: SILVIA, MANUEL y JENNY, nuestro trío inseparable que tantas semanas de diversión nos proporcionó en una historia insuperable. Mientras intentaban conquistarse unos a otros, escondían un secreto que salió finalmente a la luz y que provocó que lo que el programa había unido, el programa eliminase unido igualmente.

La única que salió ilesa un tiempo después, gracias a que intentó contar la verdad en todo momento, fue Jennifer. Pero su historia, desde que bajó las escaleras para sentarse como tronista un buen día de agosto de 2009, ya estaba escrita. Durante el descanso vacacional, tuvo una relación con TOÑO, apodado “el hombre”, bien merecido por las cotas de protagonismo que ha alcanzado desde que entró mucho antes a pretender a otra Jennifer (esa que es más sueltecita y que tanto nos engaña). Su historia también estaba ya escrita desde entonces, una Jennifer se iba a cruzar en su vida, pero no iba a ser esa a la que él quisiese. Y ahí estaba Jennifer, ocupando su trono, pidiendo a TOÑO que bajase a pretenderla.

Lo que no sabíamos es que tras este acto se esconderían semanas, meses de auténtica locura, de idas y venidas múltiples, de sentimientos encontrados, de discusiones, de momentos inolvidables que culminarían con una inesperada batalla final tan enrevesada y loca como su paso por el programa, entre “el hombre” y un recién llegado que consiguió conquistarla. El sentimiento de querer a alguien que sabes que te está haciendo un daño sicológico, pero que sin saber por qué, lo necesitas en tu vida porque no puedes vivir sin esa persona. Una final que nos hizo recordar la elección de MARISA, la primera tronista, en aquel hotel de habitaciones compartidas. Para cualquier seguidor del programa desde sus inicios, sabe que llegar a este punto en la final equivale a tener las cosas bastante claras, aunque sea con pequeñas dudas, pero quizá lo que hace especial la elección de JENNY es precisamente que las cosas no estaban claras, una lucha interior entre la razón y el corazón que ha culminado con la decisión más interesante de cuantos tronistas han pasado por el programa, llena de intriga y que sobre todo nos deja un mundo abierto de posibilidades en un futuro cercano, porque aunque parezca que la historia acaba aquí, realmente es el comienzo de otra ahí fuera, y para los más avispados que recogen todos los detalles, la cara de alegría inexistente en el rostro de JENNY, así lo ha reflejado.

La figura de Jennifer, a mi juicio, es algo inolvidable que pocas veces se repetirá en un plató de televisión excepto en realities de gente anónima. Nos ha enseñado los nervios de todo comienzo, los errores de todo ser humano durante su trayectoria en la vida y el desenlace final de una lucha precipitada entre la razón y el corazón, entre lo que conviene y la libertad de darse el gusto de llevar la contraria a esta vida tan equilibrada, romper los moldes y dejar que los sentimientos se te lleven para disfrutar de lo que quieres aunque sólo sea por un tiempo con fecha de caducidad.

No puedo evitar que se me caiga una lagrimita al recordar todo lo que he pasado con sus historias, con las múltiples veces que me ha hecho reir, con su caída, sus peinados estrambóticos, sus trajes, sus múltiples salidas y entradas en el programa que mostraban la tremenda indecisión de esta chica que ya será por siempre, inmortalizada en algún lugar de mi recuerdo, como… mi Sirenita.