La felicidad de la melancolía

Mis ojos quedan cegados por el brillo de la puesta de sol en las casetas de la playa y entonces me refugio en mi interior. Saber que esta será la última tarde de estas vacaciones improvisadas que me han regalado momentos únicos que recordaré por siempre. Ser consciente de que soy feliz, es una sensación a la que no estoy acostumbrado.