La profecía de Esquilo

Este dramaturgo, considerado el creador de la tragedia griega, vivió la suya propia. Poco antes de su muerte, un oráculo le profetizó que moriría aplastado por una casa. Ante esta inesperada noticia, Esquilo decidió ir a vivir fuera de la ciudad para evitarla, pero la profecía no lo abandonó y, casualmente un día cayó sobre su cabeza un caparazón de tortuga que portaba un ave que pasaba justo por encima.