Emociones repentinas

Hoy ha sido uno de esos días intensos en emociones. El cansancio que provoca las risas y las tonterías típicas que se han sucedido por la mañana, seguido horas después y sin previo aviso de una fase de llanto por la despedida de dos compañeros de trabajo. He visto a mucha gente cruzando la puerta de salida y hasta ahora nunca me había tocado tan de cerca, es la primera vez que me apena su marcha.

La llegada del verano y esta maldita crisis que nunca he nombrado ni quiero nombrar, cada vez empieza a ser más patente en todos los sentidos y ya es imposible no hacer referencia a ella. Me quedo con el abrazo de despedida y los buenos momentos, pero no dejo de ver tras cada salida la misma pregunta: “¿Qué va a ser de mi vida ahora?”.