Noche de San Juan en los tejados del Cossío

Aquella mágica noche, mientras otros decidieron bajar al río a mojarse los pies y a hacer una hoguera, mientras otros enterraban en la arena bajo el cesped de la fuente de la Residencia sus deseos más profundos, les enseñé un nuevo rito a mis amigos y amigas, un rito que decidi contarles porque lejos de mi hermana, pensé en las noches de San Juan donde lo llevábamos a cabo y no la tenía a mi lado.

Pero aquella tradición contó con novedades que nos hicieron pasar una noche inolvidable, donde veíamos salir de los hogares a otros con difrentes destinos y objetos, una especie de ilusión conjunta nos envolvía a todos, la sensación de que estás disfrutando de algo muy especial. Enseguida les enseñé a escribir en un papel los buenos deseos que querían que se cumpliesen y que deberían llevar muy cerca durante todo un año para abrirlo en la siguiente noche de San juan y leer cómo cada una de esas cosas se había cumplido. Les enseñé a poner en otro papel los deseos que queríamos apartar de nuestras vidas para después quemarlos. Les enseñé a rellenar un cubo de agua que habría que dejar al aire libre toda la noche para lavarse la cara con él al día siguiente, representando el agua purificada…

Hasta ahí la tradición, pero después llegó lo inolvidable y que nunca podré borrar de mi mente por las anécdotas que vivimos juntos. Nos hicimos con una bandeja y en lugar de quemar los papeles en tierra, no se nos ocurrió otra cosa que subir a los tejados de los hogares y allí prender fuego a todos los papeles con los malos deseos. ¿Dónde fueron a parar las cenizas? Quizá a alguna cabeza que pasaba por debajo en ese momento en que salimos corriendo entre las piedras para que nadie nos descubriese. Noche de pasillo iluminado de velas a altas horas de la noche mientras veíamos cómo los arriesgados de la tradición bañista llegaban constipados o totalmente mojados.

A la mañana siguiente no, cada uno no tenía su cubo de agua para lavarse la cara. El cubo se ocultaba en una de las habitaciones a la que todos fuimos a lavarnos la cara, a pesar de que apenas teníamos tiempo porque había que desayunar y volver a la Universidad. Algunos se olvidaron de hacer esta parte del rito, así les ha ido 😛

The Killers “Human”

Escuchar hablar de cierta canción y negarse a oirla precisamente porque prácticamente medio mundo la adora. Sucede con la música y con cualquier otra elemento de ocio, hay gente a la que le gusta ver aquello que ven los demás en masa y otros a los que nos gusta aquello que conserva su toque de misterio, que sabemos que muy poca gente le da la importancia que merece, porque cuando algo es de todos, deja de ser algo tan especial para uno mismo.

“Human” del grupo The Killers, no es una excepción, es una canción compartida por todos pero que afortunadamente no pierde su toque especial, una mezcla de melancolía y sentimiento que van creciendo al ritmo de la música, cuando en el segundo tercio se intensifica. Una de esas canciones que cuando uno escucha, sabe que se convertirá en un himno.

The Killers “Human”

I did my best to notice
When the call came down the line
Up to the platform of surrender
I was brought but I was kind
And sometimes I get nervous
When I see an open door
Close your eyes
Clear your heart…
Cut the cord

Are we human?
Or are we dancer?
My sign is vital
My hands are cold
And I’m on my knees
Looking for the answer
Are we human?
Or are we dancer?

Pay my respects to grace and virtue
Send my condolences to good
Give my regards to soul and romance,
They always did the best they could
And so long to devotion
You taught me everything I know
Wave goodbye
Wish me well..
You’ve gotta let me go

Are we human?
Or are we dancer?
My sign is vital
My hands are cold
And I’m on my knees
Looking for the answer
Are we human?
Or are we dancer?

Will your system be alright
When you dream of home tonight?
There is no message we’re receiving
Let me know is your heart still beating

Are we human?
Or are we dancer?
My sign is vital
My hands are cold
And I’m on my knees
Looking for the answer

You’ve gotta let me know

Are we human?
Or are we dancer?
My sign is vital
My hands are cold
And I’m on my knees
Looking for the answer
Are we human
Or are we dancer?

Are we human?
Or are we dancer?

Are we human
Or are we dancer?

Wisteria Lane

El día posterior en el que Mary Alice se suicidó, todas sus amigas fueron a presentarle sus respetos. Una poco independiente Susan y una joven Julie, Bree y su familia al completo manteniendo las apariencias, la familia Scavo, los enamorados del dinero y el reconocimiento social Gabrielle y Carlos y una siempre servicial y atenta vecina, Edie.

Poco podían imaginar cada uno de ellos lo que les depararía el futuro.

Slumdog Millionaire, las respuestas están en tu vida

El perfecto ganador. Aquel que sacrifica todo, su vida y su honor, el que no cesa en el empeño de conseguir sus objetivos por difíciles que parezcan.

Para Jamal Malik, más conocido como “el chico del té” por el presentador Prem Kumar del conocido programa “¿Quién quiere ser millonario?” con ánimo de provocar con este mote las risas del público, creyendo que un simple trabajador con un sueldo ínfimo jamás podría llegar a conseguir llegar lejos, el objetivo no era el dinero.

El famoso programa de televisión durante la película, aunque obviamente es un reclamo de su propia productora (Celador), es utilizado como nexo de unión entre los habitantes, la mayoría en una situación precaria, donde cada noche se unen para ver cómo los concursantes responden a las preguntas. Una situación que recuerda a la España de los años 60 ó 70, donde un televisor era un electrodoméstico aún caro y que no todas las familias podían permitirse adquirir, haciendo que la mayoría de veladas frente al mismo estuviesen protagonizadas por los poseedores del mismo y por una legión de vecinos y curiosos invitados, creando una especial relación de conversación e ilusión entre aquellos que estaban viendo lo mismo, un elemento que se emplea de forma muy significativa al final del film, recreando esa escena de furor colectivo que aún hoy día a uno le alivia ver en cierta forma, ya que supone un regreso a los orígenes de la unión de un grupo frente a un sentimiento común.

Trailer español

También es utilizado magistralmente como metáfora de la propia vida. Uno, al fin y al cabo, es lo que sabe y sabe lo que ha aprendido a lo largo de los años en numerosas circustancias que rodean su corta o larga vida. Si nos preguntasen quién es el malo de los pitufos, muy seguramente la mayoría recordaríamos mientras respondemos con una sonrisa, aquellas tardes de sábado después de comer o en la merienda. Si nos preguntasen acerca de ciertos monumentos, cada cual, bien porque lo hubiésemos leído o bien porque lo hubiésemos vivido en propia persona en aquel viaje tan especial, podríamos responder sin dificultad a la vez que sonreiríamos para nosotros mismos, recordando lo especial que fue.
Las preguntas sólo se pueden responder si se ha vivido y, como tal realidad exacta, la película hace uso del programa de preguntas para ensalzar esta cualidad innata en el ser humano, poner en marcha el cerebro y con cada pregunta, llevarnos al momento donde todo ocurrió.

Es bastante curioso y significativo que la productora, aún siendo la poseedora del formato original y teniendo en cuenta que debería mantener la veracidad del concurso, haya arriesgado y puesto incluso en entredicho, aunque sin mojarse demasiado, la honorabilidad del presentador del programa, haciendo que este cometa un acto repugnante a todas vistas en uno de los descansos del mismo, una escena que sin embargo era necesaria para demostrar que aún con el paso del tiempo y en una época más “civilizada”, sigue quedando gente ruin capaz de acabar con los sueños de los demás a costa del beneficio propio.

Latika’s Theme

En este viaje en el tiempo nos encontramos con dos amigos, los dos mosqueteros, Jamal y su inseparable amigo Salim con el que buscan tocarnos la fibra más sensible (agarrados de la mano sobre un tren en marcha mientras sus cabezas se caen por el sueño, siendo perseguidos y haciendo burlas que nos provocan la risa instantánea, gastándose una de las bromas más divertidas del cine donde Jamal acaba frente a su adorada estrella del cine de una forma impensable), momentos que contrastarán y darán sentido a las experiencias que vivirán en la edad adulta, dejando claro que la vida cambia a las personas con consecuencias imprevisibles, y que finalmente casi siempre terminamos convirtiéndonos en aquello que el sendero nos marcó cuando éramos pequeños. A su viaje se une un tercer mosquetero tras un acontecimiento que asola el barrio marginal de Bombay en el que viven. La presencia de este tercer amigo es femenina y parece perseguir a los dos pequeños protagonistas en su periplo por evadir las fuerzas que les persiguen, culminando en una noche de lluvia donde le invitan a unirse a ellos, Latika, el tercer mosquetero. Un elenco de niños que enseguida empatizan con el público por la gran personalidad que desprenden con sus burlas, gestos cómplices y cómicos y encantadores rasgos faciales difíciles de olvidar.

Entre los tres van tejiendo lazos de amistades y enemistades, pero sobre todo uno más fuerte que los demás, el deseo de Jamal para conseguir lo que pretende en todo momento, quedando esto demostrado en la divertida escena por conseguir el autógrafo de su estrella favorita del cine y en su empeño por seguir las huellas de Latika. Unas huellas que lo llevarán por senderos vertiginosos, descubriendo la cara más amarga de la sociedad que lo rodea.

Jai Ho

Siempre llega un momento crucial en la vida de cada uno. Tantos años vividos, tantas experiencias, dificultades, penurias, tantas veces bajando y subiendo por la montaña rusa de las emociones… para llegar a ese momento y encontrarnos ante un vacío insalvable. Cuando creíamos que ya lo sabíamos todo, nos damos cuenta de que lo más sencillo, aquello que nos hemos preguntado durante toda nuestra vida, regresa a nosotros para ponernos a prueba y demostrarnos lo inútiles y pequeños que somos ante tanto conocimiento. Así, de esta forma tan magistral, llega la última pregunta del concurso, ante la que Jamal se ríe porque sabe que a pesar de haber llegado tan lejos y haber sufrido tanto, no sabe la respuesta. Pero el dinero no era su objetivo y una llamada le convence de que da igual lo que responda, porque ha conseguido lo que quería. Y es en ese momento en el que ese conocimiento que nos había hecho sentirnos tan pequeños, se postra ante los pies de nuestra humildad, cuando en un acto de valentía, nos arriesgamos porque no tenemos nada que perder, porque ya lo hemos ganado todo.

Descansa la hiena

Las hienas, esos animales salvajes que siempre tenemos en mente en grupo, persiguiendo a sus presas hasta atraparlas. Esas fieras también duermen cuando se quedan sin energías, siempre con un ojo abierto, para no perder el control de lo que ocurre a su alrededor, incluso los pequeños cachorros que han aprendido con rapidez.

fotografía de Katherine Hoak