Ausencias de invierno

Porque hay ausencias que se esconden en hojas secas donde escribir muy despacito que quiero correr el riesgo de recuperar algo que no sé si he perdido..

que los nunca son nunca, pero que no deben serlo siempre.. que ya nadie entiende de crucigramas, y mucho menos del punto idóneo de la fruta.
Y tengo que decirte tantas cosas, la primera es que los desayunos me recuerdan a ti, y que nunca te dije que en ellos te comías mis ganas de llorar y bebías sorbos de mis desganas de volar -y lo bien que sienta tu cuerpo desnudo entre mis murmullos después de desayunar- También de las palomitas y esa apasionada manera de manosearlas, de cómo consigues guardar en ese cuarto de ensueño lo que tienes aunque no puedes quererlo, y de cómo se te escapa a pasitos descoordinados lo que quieres y no consigues tener.
Ya conocemos lo quebradizo del camino a MundoFín. Lo hemos recorrido una vez a oscuras, yo hasta diría que con los ojos cerrados, cuando nos guió el salitre y los primeros besos. Otra dándonos el sol de cara, en un banco de madera de nogal, porque ha de ser de nogal seguro. Y una última vez con esa lluvia muda cayendo sobre nuestros rostros en esa sala de cine tan vacía de aliento.
Y tantísimas cosas más.. tantísimas.
..que los nunca son nunca, pero que no deben serlo siempre..