El rey del mundo

Un surco recorre la columna vertebral de estas montañas, recubiertas de un verdor envidiable que concentra la naturaleza misma, para acabar en una casa en lo alto de uno de sus picos. Una persona que llegase hasta allí y se levantase cada mañana, saldría por la puerta y ante las imponentes vistas tomaría aire profundamente y no podría resistir la tentación de llamarse a sí mismo “el rey del mundo”.

fotografía de Archimedes Fresco