Mujeres y Hombres y Viceversa y la elección final de ALEX, KSENIA


El chico de la mirada intensa, el chico al que en sus primeras citas a ellas les era imposible aguantar ni un segundo esa mirada, el chico serio que de repente y en cualquier momento lanzaba una tímida y fugaz sonrisa que se apagaba y se hundía en la seriedad de nuevo con la misma rapidez con la que había aparecido.

Cada vez que un nuevo tronista ocupa el trono para el que está hecho, siempre surge la misma impresión, acabamos de despedir a un malvado tronista y a unas pretendientas que en su mayoría dejan mucho que desear y avivamos nuestras esperanzas centrándolas en el nuevo, en las nuevas. Vemos entrar al tronista con timidez, apenas habla y parece simpático, vemos bajar por las escaleras (cada vez las bajan peor) a unas pretendientas que son todo dulzura y que con sus primeras frases llenan el plató de buenas impresiones.
Siempre es lo mismo y lo seguirá siendo.

Hasta llegar a ALEX hemos pasado por varios estados. El primer estado llamado VICTOR, las encandiló por su físico y ellas nos encandilaron por sus ganas de conquistarle a él, hacia la mitad de su estancia comenzaron los rumores y las disputas enfermizas y llegamos a vivir un final de vértigo donde él las puso a prueba y ellas se sintieron defraudadas y engañadas porque no les dijo toda la verdad, porque uno no deja de querer de un programa para otro con tanta facilidad. Era el primero y tenía perdón. El segundo estado llamado EFREN, todo simpatía, el chico perfecto que pretendió ser en un principio, se vio sorprendido por unas pretendientas más astutas que él, cenas indigestas y novios ficticios (manda madre recordar cómo echó a NOEMI cuando él estaba con otra) salpicaron el intermedio de su larga estancia.

VICTOR le dio el relevo a EFREN y este se lo dio a ALEX. ALEX es el tercer estado y de nuevo la historia se ha vuelto a repetir. Un inicio donde todo era maravilloso pero que con el tiempo se ha ido salpicando de rivalidades entre pretendientas, con las de la RED HOTELERA, múltiples expulsiones hasta una final precipitada donde ni el propio tronista de nuevo ha quedado a salvo, siendo el principal causante de los últimos enfrentamientos debido al juego que él mismo había planeado y que se volvió en su contra.
Y es que, cuando creas un juego sin las reglas descritas, hay muchas trampas y caminos secundarios para ganar y para perder y hay que afrontarlo con humildad y valentía.

ALEX, aunque a veces me de la sensación de lo contrario, sobre todo cuando le veo sonreir tras la que parecía una sincera disculpa, ha tenido algo que ha permitido distinguirlo del resto de estados que han pasado antes que él por el programa.
Ha tenido esa humildad y valor (sea fingido a veces o no) de agachar la cabeza, de escuchar todo tipo de acusaciones y de admitir que el juego que creó no era el más apropiado y que se confundió. Y sólo por eso merece alejarle de las odiosas comparaciones con el resto de tronistas, que jamás dieron su brazo a torcer y dejaron que su prepotencia se los comiera vivos.
Una cosa no quita la otra y el ALEX que conocimos al principio, el que iba buscando una chica con la que mantener una conversación, ha ido dejando paso a otro bien distinto, hasta convertirse en el ALEX que parece desinteresado, desmotivado y buscando sexo, que aunque con convencimiento, ha elegido a una chica casi por azar, nos deja la sensación de una cierta desilusión y falta de emotividad con KSENIA. No obstante han sido apenas cuatro citas, que ni de lejos llegan a lo emocionante que pueden llegar a ser 10 ó 12 citas como a veces hemos visto.

Una final que se ha visto caracterizada por una unión de ideas generalizada, JHOANA es demasiado mujer para ALEX, da la sensación de tener unas emociones más estables, una opinión más madura, algo que va en contra del carácter golfo del tronista. En cambio KSENIA, aunque de fortaleza interior, es más propensa a afrontar impasible un SI y un NO con la misma entereza. Y al final ALEX ha tirado hacia la postura menos comprometida.
Y yo en su lugar, hubiese hecho lo mismo, sobre todo si mis ideas no están del todo claras, para no hacer daño a la persona que sí lo tiene claro y a la vez intentar comenzar algo nuevo sin sentirme acosado por el hecho de haber preferido escoger una opción que me deja más aire libre.

Digamos que ALEX ha escogido lo que su propia esencia en la vida que ha construido le ha llevado a elegir, ni más ni menos.
Adiós, chico de ojos marrones de mirada profunda, el que nos ha regalado momentos inolvidables de los que te seguimos estaremos siempre agradecidos, por los buenos y los malos, que de todo se aprende. Adiós chico serio. Que esa sonrisa que un día nació de la seriedad, no se apague nunca y continúe encendiendo una llama brillante desde la más absoluta oscuridad, aunque sea efímera, porque más vale ver la luz un instante que no verla nunca.

Para ALEX y KSENIA con todo el cariño:

Sé que tenía ojos marrones,
Sé que tenía casi mi estatura,
No sé más detalles,
simplemente la conocí la última noche.

Me dijo que se mudaba aquí,
No sabía lo que venía a hacer,
En realidad no dijo mucho,
Tampoco había necesidad de hacerlo.

Espero que recuerde mi nombre,
El tiempo se esfuma rápidamente
Y podría ya ser tarde,
Sí, lo sé.

Intentaré no sentirme avergonzado
Cuando entre en mi habitación
Cuando su mirada se quede clavada en mis rostro
Sí, esos ojos marrones velando mi sueño
Impidiéndome soñar otra cosa que no quiera.