Así conocí y me despedí de Harry Potter, el niño que vivió

Creí que su busqueda iba a ser complicada, revolviendo toda la casa en busca de aquel recorte de hace casi 10 años. Pero una simple escalera me ha ayudado a encontrar el pequeño trozo de periódico que sobresalía de un bloc negro. Lo he cogido entre mis manos como un tesoro, amarillento por el paso del tiempo, lleva grabada en él la fecha en la que conocí a Harry Potter.

“año XI, numero 211 CRONICA Domingo 31 de octubre 1999”

“HEROE INFANTIL / 13 MILLONES DE LIBROS VENDIDOS: Harry Potter no es malo, es un “best-seller”. El inesperado éxito de este libro infantil apenas se ha visto enturbiado por la aparición de algunos detractores. La autora, Joanna Rowling, malvivía con una pensión hasta que creó al niño huérfano aprendiz de mago”

“No tenía dinero para fotocopias ni para un ordenador,mecanografié el texto dos veces” – J.K.Rowling

“Algunos padres ven en Harry Potter una fantasía dominada por el sexo, las drogas y el satanismo”

Primer artículo sobre Harry Potter gracias al que le conocí

Según he hecho estas fotografías que ilustran el artículo, por un momento, entre sonrisa y sonrisa, me he sentido como ese personaje de la obra al que guardo tanto cariño, Colin Creevey (con una pequeña diferencia que sólo saben aquellos que han terminado de leer el último libro), ese chaval de primer curso que no para de hacer fotografías a Harry Potter por considerarlo un ídolo.

¿Un libro infantil que había logrado colocar 13 millones de copias vendidas? Fue lo primero en que pensé aquel 31 de octubre (curiosamente día de Halloween, día de fiesta especial en Hogwarts) en la sala de prensa de la Residencia Universitaria Bartolomé Cossío en Cuenca, donde estaba estudiando. Arranqué las dos páginas del periódico y las conservé, releyendo durante toda esa semana varias veces el texto, donde de forma detallada se hablaba sobre los orígenes de Harry Potter, cómo su autora lo ideó, cómo muchas editoras creyeron que no era un libro apto para el público infantil, que los niños no estarían dispuestos a leer un texto tan largo y sin imágenes… hasta que una editorial tuvo la valentía de sacar la primera edición de Harry Potter y la Piedra Filosofal, el primero de la saga.

Es cuanto menos curiosa la relación entre los detractores del libro, de los que también se hablaba en el artículo, con la guerra mágica que se desarrolla en el mismo a lo largo de su historia, comparables a esos malvados mortífagos.

Si algo tenían que agradecerle por primera vez en la literatura a Joanna Rowling era el hecho de haber conseguido enfrentar a los niños y no tan niños a sus propios fantasmas e incluso a la propia muerte con todos los valores que el ser humano es capaz de aportar. Hartos de cuentos infantiles donde la verdad era encubierta, donde los fantasmas son buenos, donde los personajes son simples marionetas sin sentimientos, sin darnos cuenta J.K. Rowling propuso un nuevo estilo literario que nos ha movido a muchos a pasar noches en vela, a hablar durante meses sin parar de sus aventuras, a pasar años pendientes de esos personajes que iban creciendo con nosotros, a nuestro ritmo, cambiando y pasando por sentimientos que nos eran conocidos, presentándonos lo maravillosa y a la vez cruel que es la realidad en la que nos movemos.

Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos, Quidditch a Través de los Tiempos y Los Cuentos de Beedle el Bardo, los 3 libros adiccionales sacados de la biblioteca de Hogwarts

El sábado siguiente a la aparición del reportaje del periódico, decidí bajar a la ciudad a comprarlo, un 6 de noviembre de 1999. Entonces nadie conocía a Harry Potter, mi única pista era el nombre del protagonista y un título “Harry Potter y la Piedra Filosofal” que fui recordando a duras penas durante todo el camino entre cuestas y carreteras para que no se me olvidase. De hecho en la primera librería a la que entre no hubo suerte, ni siquiera me daba cuenta de que era una librería “religiosa” y al salir y percatarme me reí al pensar lo que acababa de hacer, intentar comprar el libro de la historia de un pequeño mago, libro al que los padres acusan de incitar al satanismo según describía el artículo, en un sitio como aquel. El dependiente me miraba extrañado y lo rebuscó en el almacén, pero no encontró nada.

Se presentan los personajes de la primera película que fui a ver al cine con mi amiga Almudena

El ánimo iba decayendo y ahora lo comparo al desánimo que sentía Potter en su búsqueda de los Horrocruxes. Tenía la necesidad de leer ese libro que había encandilado a tantas personas en otro país y que aquí nadie parecía conocer, ni siquiera habían oído nombrar a Harry Potter en su vida. Probé suerte en otra librería y también pusieron cara de extrañados, bajaron al almacén y de pronto allí estaba el dependiente, mirándome desde la parte baja de las escaleras con dos libros, uno amarillo y otro verde, cada uno en una mano. Con la mezcla del desánimo y la ilusión de haberlo encontrado por fin, se me había olvidado el título del primero, aunque enseguida lo recordé y me quedé con el amarillo, sintiendo a la vez una reconfortante sensación al saber que la segunda parte estaría ahí esperándome cuando hubiese terminado la primera.

1,500 pesetas me costó y era la 2ª edición. Hoy en el centro comercial he aprovechado para coger el libro, que entonces cuando compré no venía con el característico logotipo que establecieron tras su firma con la Warner, y he mirado el nº de edición, ni más ni menos que la 51.

Cada vez que pienso lo que me costó encontrar el libro aquel mes de noviembre y lo fácil que es hoy, vienen a mi mente una y otra vez las primeras palabras de J.K Rowling en el primer libro:

“- ¿Una carta? – repitió la profesora McGonagall, volviendo a sentarse-. Dumbledore, ¿de verdad cree que puede explicarlo todo en una carta? ¡Esa gente jamás comprenderá a Harry! ¡Será famoso… una leyenda… no me sorprendería que el día de hoy fuera conocido en el futuro como el día de Harry Potter! Escribirán libros sobre Harry… Todos los niños del mundo conocerán su nombre.”

Colección completa Harry Potter. Todos son 1ª edición excepto el primer libro que es de 2ª edición

Jamás olvidaré la noche del 24 de diciembre de 1999 en que comencé a leerlo. Tras regresar de la velada de nochebuena no tenía sueño y decidí que era el momento perfecto para saber el por qué del tremendo éxito de un libro infantil…. y cuando acabé de leer el primer capítulo sentí algo que nunca antes había sentido, una mezcla de sensaciones. Emoción, ganas de seguir leyendo, intriga, perfección, algo inexplicable que se quedará por siempre conservado en aquel momento y en aquel lugar.

Toda esa noche apenas pude pegar ojo y estaba deseando levantarme para leer el siguiente capítulo del libro que ya me había atrapado, del libro que sin yo saberlo, me atraparía sin remedio durante casi 10 años. Aquellas vacaciones de navidad mi boca no hacía sino hablar de Harry Potter, indagando, elucubrando teorías, tanto que el segundo libro llegó el día 6 de enero como regalo por parte de mi madre. Y mientras llegaba el tercero, muchos amigos sucumbían ante la lectura del famoso mago al escucharme hablar sobre él y vivían la experiencia que yo mismo había vivido, de noches en vela. Recuerdo especialmente a Almudena, en la sala de ocio por la noche a las tantas a la luz de la lámpara leyendo mientras los demás veíamos la televisión, concentrada en el placer de su lectura.

Me es imposible olvidar el placer que me produjo leer el tercer libro, Harry Potter y el Prisionero de Azbakan. Si ya había sucumbido ante la grandeza de la obra de Joanna, con este tomo disfruté hasta decir basta y a día de hoy es de todos los libros que he leído en mi vida, el mejor. Por supuesto que el Prisionero de Azkaban tiene su sentido completo habiendo leído los dos anteriores. Con él pasé a otro nivel de lectura al que nunca antes había llegado. En él la autora fue dando pequeñas pinceladas de la historia, de esas que al principio pasan desapercibidas, para en los últimos capítulos desvelar que todo lo que estaba ocurriendo tenía un sentido, un sentido que también se relacionaba con los dos títulos anteriores. Y es aquí cuando descubrí la magia, el cuidado y la sabiduría que J.K. Rowling le estaba dando a Harry Potter, cuando descubrí que nada me alejaría ya de este y los restantes cuatro libros que estaban por venir, porque el destino de Harry Potter, su historia, ya estaba escrita.

Harry Potter vence finalmente a la censura y también es acusado de plagio

Tras los tres primeros libros de la saga y entre rumores impactantes como el que decía que la autora ya tenía escrito el final y lo guardaba celosamente en la caja fuerte de su casa, entre sucesos reales en su vida y cambios como el nacimiento de un nuevo hijo, apareció Harry Potter y el Cáliz de Fuego un 9 de marzo de 2001 en nuestro país, libro que me dejó impactado porque doblaba casi en número de páginas al tercero, más de 600, lo que significaba aumentar el doble la emoción. Este libro se volvió más adulto, el protagonista estaba evolucionando y la gente que lo leía también lo hacía. Fue impresionante saber de niños de 9 y 10 años que en apenas 3 días, impacientes, ya se habían terminado de leer esta nueva parte y el hecho de que por primera vez en la historia de nuestro país y en gran parte del mundo entero, por fin Harry Potter alcanzó durante varias semanas consecutivas el primer puesto en la lista de ventas.

Hubo que esperar 3 años hasta que vio la luz en febrero de 2004 Harry Potter y la Orden del Fénix, el libro más largo de la saga con casi 1000 páginas y 2 años más cuando en febrero de 2006 apareció Harry Potter y el Misterio del Príncipe, libro este que iba allamarse Harry Potter y el Príncipe Mestizo, haciendo referencia como pretendía la autora en el títlulo original, Harry Potter and tha Half-Blood Prince, al príncipe de sangre sucia o mestiza, nacido de muggle y mago, pero el robo de la copia original del texto y otras cuestiones hicieron que este tomo tuviese en su título su propia historia que pasará a la historia propiamente dicha de la literatura. Estas cuarta, quinta y sexta parte profundizaban en el conocimiento del mundo mágico de Harry Potter, en su entorno, nos mostraron a un protagonista confundido con su propio destino, nos sorprendieron por su dureza en determinadas situaciones, por sus misterios resueltos y ante todo nos prepararon el camino para la última y definitiva batalla.

La historia de Joanne Kathleen Rowling, que tuvo que ponerse las iniciales J.K.Rowling para vencer la reticencia del público inglés a comprar un libro de una mujer

Dos años habían pasado desde entonces cuando el 21 de febrero de 2008 me acerqué con un sentimiento de nostalgia a la librería de siempre y dije “venía a por el último libro de Harry Potter“. Y entonces me vino a la mente de nuevo la vez que fui a comprar el primer libro, pensando en aquel primer día que busqué a Harry como a un niño perdido que no se sabe dónde está. Como bien aventuró la profesora McGonagall en las primeras páginas del primer tomo, ese día no había caras extrañas ni búsquedas por almacenes, porque ese día ya todo el mundo sabía quien era Harry Potter, ese día ya se habían escrito libros y millones de artículos sobre él en todo el mundo, ese día, Harry Potter ya se había convertido en el mago más famoso del mundo entero y no quedaba niño que no le conociese.

Y aquí estoy un 24 de enero de 2009, 9 años y un mes desde que abriese sus aventuras por primera vez, habiendo intentado alargar lo máximo posible el último libro, inquieto por enfrentarme a ese final con el que siempre soñé cómo sería, pero a la vez anegado en la tristeza por saber que todo acaba aquí. Durante este tiempo, al igual que el protagonista, he conocido a mis verdaderos amigos, he sufrido el dolor, la pérdida de seres queridos, me he emocionado e ilusionado, experimentado nuevas metas, mi vida ha cambiado.

Ningún recuerdo queda grabado mejor que en las hojas impresas de un libro y Harry Potter atesora entre sus páginas muchos momentos irrepetibles…

Son las 18:00 de la tarde y las últimas páginas acaban de pasar escapándose entre mis manos como si tuviesen vida propia. Con cuidado he colocado el libro, ya cerrado, en el hueco que le corresponde, junto a los otros séis y sólo he podido pensar en una cosa… que algún día, en el futuro, alguien cogerá el primer libro amarillo de Harry Potter sin saber de dónde salió ni cual es su origen, ni las historias que le esperarán desde ese momento… y una vez más la magia volverá a empezar.

– Entonces – continuó Dumbledore bajando del pupitre para sentarse en el suelo con Harry-, tú, como cientos antes que tú, has descubierto las delicias del espejo de Erised.

– No sabía que se llamaba así, señor.

– Pero espero que te habrás dado cuenta de lo que hace, ¿no?

– Bueno… me mostró a mi familia y… […]

– Déjame explicarte. El hombre más feliz de la tierra puede utilizar el Espejo de Erised como un espejo normal, es decir, se mirará y se verá exactamente como es. ¿Eso te ayuda?

– Nos muestra lo que queremos… lo que sea que queramos…

– Sí y no – dijo con calma Dumbledore-. Nos muestra ni más ni menos que el más profundo y desesperado deseo de nuestro corazón. Para ti, que nunca conociste a tu familia, verlos rodeándote. […] Sin embargo, este espejo no nos dará conocimiento o verdad. Hay hombres que se han consumido ante esto, fascinados por lo que han visto. O han enloquecido, al no saber si lo que muestra es real o siquiera posible.

[…]

– El espejo será llevado a unan nueva casa mañana, Harry, y te pido que no lo busques otra vez. Y si alguna vez te cruzas con él, deberás estar preparado. No es bueno dejarse arrastrar por los sueños y olvidarse de vivir, recuérdalo.