La mano que da de comer

¿Pueden entender siquiera las múltiples especies animales en peligro de extinción que existen en nuestro planeta que las arrinconemos en un espacio para no perderlas?

¿Pueden comprender que, en vez de buscar comida, esa comida ya les viene dada y que es la única posibilidad para su existencia y posterior desarrollo, tras muchos años donde habrán sido un paso previo a la reincorporación de la especie en su hábitat natural, pero sin gozar de la libertad de la que disfrutó su pasado y de la que gracias a ellos disfrutarán los de su futuro?

Afortunadamente estos espacios en cautividad cada vez son más extensos, tanto que ni el propio animal se da cuenta de que está siendo sometido a un estudio milimétricamente calculado, cómo se mueve, dónde va, qué hace en cada minuto de su tiempo, los lugares que prefiere, qué come, cuáles son sus instintos. Y todo para lograr que su existencia sea una promesa de futuro para los que vendrán después de él.

fotografías de arriba a abajo: Vinayak Inamadar, Kim Roberg, Martin Wi y Saeed Shaikh