Para ti

Hola Yoko,

Aquel post de octubre tenía una meta un poco más lejana que tres meses, para aquellos que formaron parte del todo o durante la aventura que suponía este 1,000,000, por sus palabras, su admiración y sus consejos, para mí mismo, que nunca confié en que sería capaz de sobrellevar la pérdida y que puse en este espacio aquella tristeza ahogada ahora convertida en memoria.

Para aquellos que han creído. Para los que en una tarde calurosa disfrutaban mojándose mientras se sacudían y envolvían en su juego a todos los demás. Para los que esperaban pacientemente o con inquietud a que las cosas perdidas regresasen. Para los que permanecían con la ilusión de un sueño por cumplir. Para los que se dejaban llevar por la libertad de no hacer nada. Para los que una tarde de domingo significaba poder hacer cualquier cosa.

Para aquellos que a pesar de los fuertes vientos, de las lluvias y nevadas, de las tempestades y adversidades, eran constantes, leales y fieles amigos que aguantaban a su lado. Para los que resistían todas las inclemencias. Para aquellos que en la búsqueda de su destino y durante un largo camino lleno de dificultades, conseguían llegar a su objetivo cumpliendo así el principio y el fin con el que fueron marcados, con la sola y suficiente ayuda de su fortaleza interior. Para aquellos que unía sus vidas.

Para los que miraban en una misma dirección uniendo sus sueños y compartiéndolos con otros. Para aquellos cuya meta era disfrutar de lo que les deparase la vida. Para los que resistían los dolores y las enfermedades con valor. Para aquellos que buscaban un resquicio por muy pequeño que fuese para aferrarse a la vida y para aquellos que les ayudaban a conseguirlo.

Para aquellos que luchaban por llegar más lejos. Para los que lejos de ver la vida pasar ante sus ojos, aprovechaban cada momento y lo vivían como si fuese el último de su existencia consiguiendo metas imposibles. Para aquellos cuyos ojos miraban a un punto infinito, observando en la distancia aquello que se ocultaba más allá de lo físico. Para aquellos que por la inevitable casualidad del destino, se cruzaban en tu camino en una parte de tu vida, dejando una huella en esta que jamás se borraría. Para aquellos que vivían cada instante sin pensar en las consecuencias, para los que disfrutaban de momentos inolvidables y eran felices y hacían felices a los demás.

Para aquellos que vigilaban a los suyos de cerca para evitar que no cometiesen los mismos errores, para conseguir que creciesen lo mejor posible. Para los que se diviertían dando muestras de afecto y recibiéndolas y pensando que pocas cosas había tan bonitas como la sonrisa de una emoción compartida. Para aquellos que no necesitaban de nada más que lo que les proporcionaba la naturaleza y lo que podían hacer con ello.
Para los que eran felices con cualquier cosa, pasando momentos divertidos e interesantes con la simple compañía de alguien que jugase con ellos.

Por los momentos de risas que pasé contigo cuando pisaste la nieve por primera vez, cuando te veía soñar, cuando te ponías furioso porque te mojaba la cabeza con agua en los calurosos veranos o te limpiaba las orejas con los odiosos bastoncillos. Por los juegos que compartimos entre pelotas de tenis, zapatillas que iban y venían por los pasillos y tus sabrosos y preferidos wensis.

Por la alegría que a ambos nos provocaba ese momento en que sacaba la correa del cajón y tintineaba con su sonido característico, que ahora está apagado bajo mi cama como el mejor recuerdo de aquellos cortos y largos paseos que nos llevaban a descubrir los lugares de siempre que ahora sin tu presencia no son lo mismo.

Por toda la vida que me has dado, por ser mi sombra, mi otra mitad y mi mejor e inseparable amigo.

Te quiero.-