Este no es Papá Noel

Quién iba a decirme a mí que el día de nochebuena hacia navidad iba a acabar como lo hizo.

Tras salir del trabajo a las cinco de la tarde y comer media hora después, apenas tuve tiempo para mirar un par de cosas, ya estábamos preparándonos para cenar en la casa de mi hermana. Lo que empezó como una reunión con gente conocida de la familia y otros nuevos un tanto aburrida, se tornó en una divertida fiesta cantando al SingStar, hablando de cosas que jamás había hablado en mi vida y conociendo gente nueva en situaciones un tanto fuera de lo común.

Al día siguiente trabajaba por la mañana y creí que me iba a marchar a medianoche como la cenicienta, pero mandé todo al carajo y me quedé a revivir la ilusión de mis dos sobrinos pequeños de 3 y 8 años. Luis, un vecino de mi hermana, cantante del grupo Nadie, se haría pasar por Papá Noel, saltaría el patio trasero y se presentaría para dejarles los regalos.

Durante más de una hora junté a mis dos sobrinos y nos quedamos mirando por la ventana del salón, haciendo sombra en las ventanas con nuestras manos mientras el vaho de nuestro aliento se incrustaba por el frío en los cristales, manteniendo la ilusión y acrecentándola a cada minuto que pasaba para hacer que el momento de su llegada fuese lo más especial posible.

Sobre la una y media de la madrugada llegó la pareja de Luis y se inventó la excusa de que había ido a por hielo mientras de repente por el patio comenzó a sonar el tintineo de unos cascabeles navideños. Los pequeños salieron disparados al patio y viero a Papá Noel. El más pequeño disfrutó de lo lindo, pero de repente llegó la desilusión. El mayor se quedó mirándolo mientras recibía regalos en su mano sin abrirlos y se empeñaba en decir que ese no era Papá Noel, sino que era Luis el vecino. Luis se marchó tras entregar los regalos y enseguida se lo quitó todo y entró por la puerta con una rapidez sorprendente. Intentamos convencerle al mayor de mis sobrinos de que era Papá Noel, pero quizá ya era demasiado tarde, ya que algunas de las frases que decía y el tono de voz eran reconocibles para él y se fue al sofá a llorar y sin abrir los regalos.

Después de aquello nos fuimos un poco tristes, sabiendo que lo que parecía que iba a sser una gran sorpresa emotiva se convirtió en una de las grandes decepciones de la noche. Afortunadamente hoy todo ha quedado hablado con mi sobrino y se le ha explicado que Papá Noel le pidió a su amigo Luis si podía ser él quien llevase los regalos porque ya no le daba tiempo a llevárselos a tantos niños.

Así son algunas noches, esas que empiezan como uno espera que sean y acaban convertidas por muchos motivos en noches que serán recordadas de por vida.