December Boys, Los Chicos de Diciembre. Los amigos no se eligen, simplemente lo son.

Cuando un momento de calma y soledad al final del verano te invita a pensar, recuerdas antiguos veranos pasados, encontrando en cada uno de ellos algo especial que lo diferencia del resto. Pero existe ese verano mucho más especial, en el que descubriste cosas nuevas, en el que disfrutaste más que ningún otro… ese verano que por mucho tiempo que pase llevarás guardado en tu corazón, a la gente que entró en él y todo lo que te hizo sentir. Lo llevarás colgado con cariño a tus siguientes viajes en el mundo y en la vida, lo darás a conocer a todos aquellos con los que el destino te depare un encuentro en los días que estén por venir.

Tenía reservada una plaza especial para esta película, un lugar lejos de las prisas y el alboroto. Esperaba de ella algo y me lo ha devuelto duplicado y el pensamiento que me deja una vez finalizada es que el ser humano está lleno de una necesidad enorme de cariño, pero no de ese que desea en sus sueños, sino del más sencillo, del que le rodea.
A menudo uno cree que la casa de sus sueños, que el trabajo de sus sueños, que la vida de sus sueños, que todo, se encuentra bajo la almohada a la espera de ser encontrado. La realidad es que lo que tenemos, es lo que nos hace lo que somos ahora y sólo los cambios en nuestra vida nos hacen apreciarlo, cuando lo perdemos o estamos a punto de perderlo.

Cuando un padre y una madre faltan en la vida o cuando se pasa una larga temporada alejado de ellos, comienzan a crearse otro tipo de afectos. Uno no elige a sus amigos, los amigos simplemente lo son. Ellos se convierten en la familia que te falta o a la que echas de menos. Las circustancias, el destino y la casualidad que los pone en nuestro camino, esa unión invisible que poco a poco se va haciendo tan sólida que nadie puede llegar a romperla jamás.

Ese verano tan especial quizá no fue en su transcurso el que más recordaste. Sólo cuando terminó, te diste cuenta de que si la vida fuese eterna y existiese un lugar en el tiempo en el que te pudiéses quedar, allí estaría esa parte de tu vida, conservando el mismo aroma del pasado, la misma inocencia del primer día y los mismos amigos que ya por siempre estarán a tu lado.

dedicado a mis amigos y amigas y a los momentos vividos y que nos quedan por vivir