Precaución en la ciudad en el caos

Desayunar escuchando el ruido de las ambulancias tras las ventanas no es algo normal que ocurra todos los días. Uno se queda preocupado, de repente al salir camino del trabajo el tráfico es más alto de lo normal, la gente llega más tarde del horario establecido y los guardas de tráfico se sitúan en las rotondas manipulando la circulación.

Un día raro en el que uno se pregunta qué está pasando en la ciudad que amanece. La respuesta llega horas después por parte de gente que ha vivido de primera mano las retenciones de tráfico, un camión cisterna ha volcado esta mañana y eso ha ocasionado cortes de carreteras.

Pero la imagen más estremecedora e inusual que tan sólo he experimentado al pasear por la noche en la ciudad ha llegado a las 17:00 de la tarde, cuando de camino a casa, lloviendo, todos los semáforos de la ciudad estaban en color ambar permitiendo el paso de los peatones por los pasos de cebra, vestigios de un accidente que durante varias horas ha sumido a la ciudad en un pequeño caos. Una ciudad que con acierto ha puesto un mecanismo en marcha de emergencia.

La luz ambar de los semáforos se me ha quedado hoy grabada a fuego en este día tan extraño.