La noche despierta

Si alguna vez habéis pasado una noche en el campo, sin el ruido de la gran ciudad, simplemente con el sonido de arroyos, crujir de las ramas, el sonido de los animalillos y la luz de la luna como único foco de visión, habréis notado cómo se abren los sentidos.

De repente la visión se dispara en ángulo a la espectativa de descubrir algo que se mueve en la oscuridad, los oídos son capaces de escuchar hasta el más leve movimiento de una brizna de hierba y el cuerpo anda pendiente para que te des cuenta de que todo lo que comúnmente pasa desapercibido durante el día, en la noche cobra un sentido especial.