En Terapia (In Treatment). La sencillez de las palabras

Un sólo escenario, un paciente y un terapeuta. Unas palabras. Así de sencillo es el argumento de esta nueva serie que se estrenó en enero en los EEUU y que llega a España bajo el nombre de En Terapia.

Fue hace unos cuantos veranos, cuando por azar del destino el grupo de amigos nos separamos a la entrada del cine. Mientras unos decidieron ir a ver lo último de Scooby Doo, otros nos arriesgamos con una película titulada “Cosas que diría con sólo mirarla”, con un director español, Rodrigo García, y sin conocer absolutamente nada sobre el argumento.

A la salida del cine, ambos grupos volvimos a juntarnos. Mientras los que fueron a ver la otra salieron poco contentos por ver más de lo mismo, los que vimos la película dramática aún seguíamos (como dijo Isa) con el corazón grande, pensando en la cantidad de momentos emotivos que nos había regalado la cinta.

Con la continuación de esa sensación que dejé veranos atrás me dispuse a ver el primer episodio de In Treatment, confiando en que esa magia que Rodrigo García me regaló indirectamente a través de las palabras, se repitiese. Y así fue.

Ni siquiera hicieron falta palabras para engancharme desde un principio. Una paciente desconsolada, echa a llorar y coge un pañuelo de la mesa y acto seguido comienza la cabecera. Un acto sencillo, pero a la vez enigmático que te lleva a querer saber más sobre lo que sucede, sin necesidad de mencionar nada.

A partir de aquí comienzan esas sencillas palabras entre paciente y terapeuta. Sólo hablan y gesticulan, no hay más… Pero no hace falta nada más. A medida que hablan y cuentan, la imaginación hace acto de presencia. La sensación de ver En Terapia es como la que provoca leer un buen libro, debes imaginarte al resto de personajes que tienen que ver con la vida del paciente, porque nunca los verás en la realidad. Los diálogos fluyen y cambian, creando una estrecha relación entre personajes y espectadores, haciéndoles partícipes de su historia.

El paciente da por terminada la sesión y le ves salir por la puerta, mientras deseas fervientemente que muy pronto vuelva a entrar por ella. Porque cuando quieres darte cuenta, el tiempo ha pasado demasiado deprisa.