Comienzo a leer “El niño con el pijama de rayas”…

Hoy al llegar a casa me he encontrado con una grata sorpresa. Encima de mi cama, como quien no quiere la cosa y envuelto en una bolsa de plástico, había algo que yo no había dejado así antes de irme. Enseguida me he apresurado a ver lo que la bolsa contenía y al ser transparente, he podido ver que se trataba del libro “El niño con el pijama de rayas“. No, no es para mí, lo ha comprado mi hermana para regalárselo a mi sobrino para cuando crezca un poco más, pero antes ha querido que yo lo leyera.

Hace unos días mi madre me contó un poco por encima la historia y me quedé con ganas de saber más. Había escuchado ya sobre la película pero apenas sabía nada del argumento.

fotografía de la película

Me ha sorprendido ver que la traducción corre a cargo de Gemma Rovira, que ya tiene experiencia en la editorial Salamadra por traducir los enormes libros de Harry Potter, así que su estilo me suena ya familiar. También me ha sorprendido la ligereza de la lectura, es sencillo y ameno, con letras y frases adecuadas para todo el mundo.

Y atrapa desde el primer momento, con ganas de seguir leyendo. Así rezan sus primeras frases:

Una tarde, Bruno llegó de la escuela y se llevó una sorpresa al ver que María, la criada de la familia- que siempre andaba cabizbaja y no solía levantar la vista de la alfombra-, estaba en su dormitorio sacando todas sus cosas del armario y metiéndolas en cuatro cajas grandes de madera; incluso las pertenencias que él había escondido en el fondo del mueble, que eran suyas y de nadie más. […]

-Mira hijo, no tienes que preocuparte […] Ya verás, de hecho vas a vivir una gran aventura.

Así, con una misteriosa mudanza, comienza esta interesante historia de la que dejaré mis impresiones finales dentro de unos días.

Las ganas de leerlo, me han llevado a ver la película “Los chicos de diciembre” (December Boys), que me dejó con el corazón más grande que nunca. Las fotografías que se van desvelando de la película no hacen sino incrementar mis ganas de comprobar el grado de humanidad que han logrado darle al relato de John Boyne.